Arlen Pérez
Tamara González y Winston Moisés Espinoza tienen al menos tres cosas en común: doce años, un hermano de nueve y son niños trabajadores. Ellos están entre los menores que pueden combinar las responsabilidades laborales con la educación.
Con el objetivo de incluir y mantener en la educación a los niños trabajadores como Tamara y Winston, CARE Internacional, Devtech y CRS (Catholic Relief Services) en conjunto con instituciones nacionales y regionales están trabajando en el Proyecto Aprendo, que permitirá recopilar las experiencias exitosas y aplicarlas en otros países.
Aprendo se realizará a nivel regional e incluirá a seis países: Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y República Dominicana.
Tamara, quien vive en Somoto, desde hace dos años trabaja vendiendo naranjas y enchiladas. Con el dinero que gana se paga sus estudios y ayuda en su casa.
Winston también es de Somoto. Él lleva seis meses vendiendo cajetas que hace su mamá. A diferencia de muchos niños, él tomó la decisión de trabajar. “Mi familia es muy pobre y quise ayudar a mantenernos. Lo que gano se usa en alimentos y cosas para la escuela”, relató.
De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, en Centroamérica y República Dominicana existen más de 2.3 millones de niños trabajadores entre siete y 17 años.
Con el lema “Primero Aprendo…!”, este proyecto tomará las experiencias de Nicaragua, Honduras y Guatemala, escogidos como países pilotos, para luego reproducirlas en el resto de la región.
El ministro de Educación, Miguel Ángel García, señaló que tienen muchas formas de llegar a los niños trabajadores, a través de la educación por radio o la telesecundaria.
En cuanto a las experiencias que Nicaragua podría aportar, señaló que hay varias, pero que una de las que más destaca es la educación de adultos.