Bonds está bajo fuego

Edgard Rodríguez C. Roman, Times, serif»>Zona de strikes Bonds está bajo fuego Edgard Rodríguez C. Cuando en una ocasión, periodistas cuestionaron a Barry Bonds en torno a su actitud egoísta en el clubhouse de los Gigantes, el slugger respondió con mucha firmeza. “No hablaré al respecto, pero quiero que ustedes se sientan libres de poner […]

Edgard Rodríguez C.

Roman, Times, serif»>Zona de strikes

Bonds está bajo fuego


Edgard Rodríguez C.




Cuando en una ocasión, periodistas cuestionaron a Barry Bonds en torno a su actitud egoísta en el clubhouse de los Gigantes, el slugger respondió con mucha firmeza.

“No hablaré al respecto, pero quiero que ustedes se sientan libres de poner lo que quieran en sus escritos. Si sienten el deseo de decir que Bonds es un desastre y un egoísta, háganlo. No hay problema”, dijo el artillero.

Ayer, en su primer día en los entrenamientos primaverales y tras un enjambre de periodistas que lo persiguió, reaccionó con molestia, pero no con la agresividad de antes.

Bonds está en la mira de los periodistas por el tema de los esteroides, luego que en diciembre pasado, el diario San Francisco Chronicle, revelara declaraciones suyas ante un gran jurado federal, en las que admitía haber usado una crema que después se supo, era prohibida en el juego.

“Ustedes repiten las historias”, dijo Bonds a los reporteros. “Esto es cosa vieja. Es como mirar (la comedia de televisión) Sanford e hijo. En el fondo, es casi cómico”.

Pero realmente no lo es. No lo es (cómico) cuando lo que está en juego, es la credibilidad sobre lo que ha hecho. De pronto, el gran respeto que se había construido más allá de su egocentrismo, está debilitado.

Una de las mayores virtudes de Bonds, ha sido su fortaleza temperamental y el hecho de que siempre proyecta calma a su alrededor. Se le vio así mientras ataca el récord de los jonrones y cuando superaba la pérdida de su padre, sin salirse de su ritmo ofensivo.

Pero nunca antes Bonds, ha estado bajo tanto fuego como ahora. Y como hemos dicho reiteradamente, nadie cuestiona la habilidad del posible mejor jugador que ha tenido el beisbol, pero el asunto de los esteroides, va a perseguirlo hasta el final de sus días.

Ahora intentará probar que su grandeza está más allá de los esteroides y eso ocurre, cuando además lucha contra el tiempo.

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