En busca del dinero en Waspam

La extrema pobreza de los habitantes de las comunidades de este municipio hace que éstos hagan proezas para conseguir unos cuantos córdobas. Los niños caminan kilómetros para llegar a una especie de “capital” y vender aunque sea bananos, fruta que abunda en la zona, pero éstos chocan con la dura realidad: llegan a un poblado […]

  • La extrema pobreza de los habitantes de las comunidades de este municipio hace que éstos hagan proezas para conseguir unos cuantos córdobas. Los niños caminan kilómetros para llegar a una especie de “capital” y vender aunque sea bananos, fruta que abunda en la zona, pero éstos chocan con la dura realidad: llegan a un poblado donde no hay circulante

Walter Treminio Urbina/Corresponsal

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En busca del dinero en Waspam



La extrema pobreza de los habitantes de las comunidades de este municipio hace que éstos hagan proezas para conseguir unos cuantos córdobas. Los niños caminan kilómetros para llegar a una especie de “capital” y vender aunque sea bananos, fruta que abunda en la zona, pero éstos chocan con la dura realidad: llegan a un poblado donde no hay circulante

Walter Treminio Urbina/Corresponsal




PUERTO CABEZAS.- Waspam, sobre la ribera del río Coco, ha sido considerado uno de los municipios más pobres de Nicaragua. Pero hoy se encuentra sumergido en una extrema pobreza que “asfixia” a sus casi 70 mil habitantes, quienes buscan desesperadamente una forma de llevar la comida a sus hogares.

“Lahla apo (no tenemos dinero)”, dicen a voces los carretoneros, los comerciantes y los miskitos que bajan de sus comunidades a vender bananos, frijol tierno, pili pitas y, en ocasiones, pescado que sacan del Wangki, como llaman los miskitos al río Coco. Todos estos productos los ofertan a precios miserables. “Papi ki wark apo”, expresa en su lengua materna el niño Jester Rivas. Esto traducido al español significa: “Mi padre no tiene trabajo”.

El menor caminó desde la comunidad Bilwas Karma, ubicada a 15 kilómetros de Waspam, para poder vender diez bananitos, en dos córdobas, y poder llevar dos pedazos de pan. “Mami ki Kuala atka ya (Mi mamá me dijo que compre pan)”, explicó Rivas.

CON SACOS «A TUTO»

La situación de extrema pobreza en Waspam es alarmante. En todo el municipio, centenares de indígenas de las comunidades del Río Coco Abajo y Arriba, bajan en “pato” (transporte de madera acuático) sacos de frijoles y bananos para intentar venderlos entre los pobladores de Waspam.

Sin embargo, y a pesar de que los comunitarios están sacando de a poco las cosechas, cuando llegan a Waspam no encuentran circulante y las cosas se les dificultan. “Tengo tres días de que no he podido vender un saquito de frijol tierno. Nadie me quiere pagar 200 pesos”, dijo triste William Moore, originario de la comunidad San Carlos, ubicada 120 kilómetros al norte de Waspam.

VENDEN ANIMALITOS

Agustín Poveda, un joven originario de la comunidad Kisa Laya, tuvo que caminar ocho kilómetros para vender una “guilla”, mejor conocida como guardatinaja, en apenas 20 córdobas. “Es que necesito comprar unas dos libritas de arroz y pan para llevarlos a mi casa”, apuntó el indígena.

Los animalitos que apenas comienzan a caminar son presas fáciles de los comunitarios en su afán de buscar la forma de venderlos para conseguir un poco de dinero y llevar alimento a sus hogares.

El comerciante Let Muller, dueño de una pequeña pulpería, está preocupado porque no hay circulante en Waspam y el negocio no está generando ganancias. “Estoy por cerrar, desde enero no he vendido nada y ni siquiera para pagar la luz y el agua tengo”, apuntó.

DESESPERACIÓN PALPABLE

La desesperación es palpable en todos los pobladores del río Coco. En las comunidades se puede comprobar que las familias miskitas sólo hacen un tiempo de comida. “Es alarmante la forma como estamos los waspaneños. Nunca hemos vivido de esa forma, la pobreza cada día se apodera de nosotros”, indicó Muller, originario de Waspam.

En las principales calles del lugar, los comerciantes se quejan de que no hay circulante y que poco a poco están quebrando los negocios.

EL SEGUNDO

El poblado de Waspam está ubicado sobre la ribera del río Coco y es, después de Bilwi —cabecera de Puerto Cabezas—, el asentamiento humano más grande de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN).

En la década de los ochenta fue uno de los principales frentes de guerra y la ciudad se redujo a un “pueblo fantasma”. Poco a poco, sus antiguos y nuevos habitantes comenzaron a repoblar Waspam, pero la economía no logró ubicarse paralelamente al crecimiento poblacional.

Fundamentalmente de economía agrícola, los pobladores de Waspam también viven de la pesca en el río Coco, caudaloso en esa parte del territorio nacional.

GENERARÁN TRABAJO PARA LOS INDÍGENAS

El doctor José Antonio Alvarado, director del Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE), se reunió con el Concejo de Waspam, sectores de la sociedad civil, religiosos y líderes comunitarios, para decirles que este año el FISE innovará una modalidad de trabajo.

Esta modalidad consiste en supervisar que el fondo que administraran las alcaldías sea invertido de manera «transparente y que se cumpla con la ejecución del proyecto, ya que los beneficiados serán los mismo comunitarios».

Esto les permitirá llevar empleo a las comunidades que ejecutarán los proyectos en coordinación con la Alcaldía de Waspam. “De esta forma llevaremos trabajos que permitirán al indígena ganar dinero y hacerle frente a la pobreza que vive la zona» expresó José Antonio Alvarado, presidente ejecutivo del FISE.

Agregó que este año el FISE destinó más de 120 millones de córdobas para los seis municipios de la Región Autónoma Atlántico Norte y que serán ejecutados por las alcaldías.

Dinero llegará con proyectos

El alcalde de Waspam, Cornelio Tebas, dijo a LA PRENSA que esa comuna ha dado un paso importante al conseguir la descentralización para comenzar a combatir la pobreza extrema.

La descentralización les permitirá ejecutar 62 proyectos que tienen un fondo de 48 millones de córdobas y donde saldrán beneficiadas 55 comunidades indígenas.

Según el edil, el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE) destinó sólo para el municipio de Waspam los 48 millones de córdobas. «Agradecemos al doctor José Antonio Alvarado la preocupación por nuestro territorio que tanto necesita del apoyo del Gobierno para poder sacar adelante a las comunidades que enfrentan una pobreza nunca vista en la historia», indicó Tebas.

El pasado fin de semana, el presidente ejecutivo del FISE, José Antonio Alvarado, visitó las comunidades indígenas de Kisa Laya, Bilwas Karma, Ulhuas, Francia Sirpi, Santa Clara, Leymus, Waspam y Bilwi, para inaugurar una serie de proyectos. Entre éstos destacan la construcción de pozos, letrinas, remodelación de casas, casas-albergues, escuela, centros de salud y puentes vehiculares.

«Hemos dado un paso importante. El municipio de Waspam es considerado uno de los más pobres del país y necesitamos con urgencia fondos para llevar empleos y proyectos que beneficien a nuestras pobres comunidades miskitas», indicó Tebas.

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