Modelo: Christopher Antonio Pavón.

Mientras dormía

Dormir con el bebé, fumar o una sábana mal colocada, pueden predisponer a que la fatalidad sorprenda a su hijo o hija mientras duerme Muchas veces vemos a nuestros bebés sanos, y no pasa por nuestras mentes ni la más remota idea de que la muerte los acecha. Sin embargo existe el Síndrome de Muerte […]

  • Dormir con el bebé, fumar o una sábana mal colocada, pueden predisponer a que la fatalidad sorprenda a su hijo o hija mientras duerme

Muchas veces vemos a nuestros bebés sanos, y no pasa por nuestras mentes ni la más remota idea de que la muerte los acecha. Sin embargo existe el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) o Muerte de Cuna, una amenaza letal que llega sin avisar.

Según el doctor César Gutiérrez Quant, pediatra neonatólogo del Hospital Metropolitano Vivian Pellas, el síndrome de muerte repentina e inexplicable se presenta en el primer año de vida del bebé, se produce mientras duerme y sin ninguna causa aparente.

“El 90 por ciento de los fallecimientos por el Síndrome de Muerte Súbita ocurre entre el segundo y cuarto mes de vida del bebé, debido a que hasta el cuarto mes su movilidad es limitada y al encontrarse en una postura inadecuada que le impida respirar libremente, no puede movilizarse y tomar aire o despertarse de mejor manera. Por otra parte en ese período el sueño de los bebés es más profundo, y en caso de que hayan factores de riesgo a padecer síndrome, incluso, pueden olvidarse de respirar”, expresó Gutiérrez.

“Una de las teorías de las causas del síndrome es cierto retraso en la maduración del centro de la respiración del bebé, región del cerebro que controla la respiración, la frecuencia cardiaca, la termorregulación y los despertares durante el sueño. El bebé siente la falta de aire y su cerebro le ordena que despierte y llore, lo cual cambia el ritmo cardíaco y el patrón de la respiración para compensar la disminución de oxígeno y el exceso de dióxido de carbono. Sin embargo, un bebé con un defecto en el centro respiratorio puede carecer de este mecanismo de protección”.

Entre los bebés que presentan mayores riesgos están los prematuros; los que tienen historial familiar de muerte súbita; los hijos de madre fumadoras, hijos de madres adolescentes, los que duermen boca abajo sobre superficies blandas, sábanas sueltas o muy cubiertos.

Según Gutiérrez, de cada tres niños que fallecen por el síndrome, dos son de sexo masculino, lo cual indica que el cromosoma Y es más susceptible a infecciones, asfixia, inmadurez pulmonar y al dolor.

MADRES FUMADORAS

“Cuando la madre fuma, aumenta su demanda de oxígeno y la misma demanda no permite que llegue el oxígeno suficiente hasta la placenta, lo cual puede provocar que ciertas células del feto en formación no se desarrollen de manera adecuada, lo cual predispone a muerte súbita”, enfatizó el especialista.

Para Gutiérrez, el riesgo de los bebés de madres adolescentes, está relacionado con factores intrínsicos como no ir a controles prenatales, ceñirse la cintura, rechazar el bebé, problemas emocionales, y consumo de cigarrillos y licor.

Los bebés que son amamantados tienen menos riesgos de sufrir del Síndrome de Muerte Súbita. “A través de la lactancia materna se transmiten cantidades de inmunoglobulina, de anticuerpo y proteínas, que están protegiendo al niño para que no presente factores que puedan predisponerlo a presentar una muerte súbita”.

Cuando se tienen antecedentes en la familia, hay que observar detenidamente la respiración del bebé, si respira muy despacio o si deja de respirar cuando duerme, se pone moradito o pálido, estando sano, hay que acudir de inmediato al médico, porque lo más probable es que presente apnea primaria (interrupción de la respiración).

Para vigilar el sueño del bebé en riesgo es recomendable comprar un monitor de apnea de uso domiciliar, los cuales son recomendados cuando han experimentado uno o más episodios durante los cuales dejaron de respirar y necesitaron reanimación o estimulación.

RECOMENDACIONES

Usted puede prevenir el Síndrome de Muerte Súbita en su bebé,

siguiendo estas recomendaciones.

Dormir boca arriba: Acostar al bebé boca arriba para dormir es la medida más importante para disminuir el riesgo de muerte súbita.

Ropa de cama: El bebé debe dormir sobre un colchón duro y firme ubicado dentro de una cuna. Evitar colocar en el interior de la cuna elementos acolchados. La sábana debe ajustarse firmemente a ambos lados del colchón y cubrir sólo hasta la altura del pecho del bebé.

Rostro descubierto: El rostro del bebé debe quedar descubierto mientras duerme.

No dormir en la misma cama con el bebé: Además de que en la cama de los adultos hay elementos peligrosos para la vida del bebé, otro de los peligros asociados con ésta práctica es que los adultos pueden caer en un sueño profundo, producto del cansancio o del consumo de alcohol o drogas, que les impida despertar si el bebé está en peligro.

Tabaquismo: Las madres que fuman durante el embarazo triplican el riesgo de que su bebé pueda morir a causa del SMSL. Asimismo, si el padre o la madre fuman después de nacer el bebé y exponen al niño a estas sustancias tóxicas, duplican su riesgo.

Embarazo: Alimentación adecuada, no consumir alcohol, cigarrillos, recibir control médico frecuente.

Pediatras: Los padres deben llevar al bebé al pediatra para sus controles de rutina. Además, deben respetar el calendario de vacunación.   

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