Manuel Guzmán Centeno

El salario de los maestros ha sido malo siempre

El profesor Manuel Guzmán se jubilará con un capital de 450 córdobas Anne Pérez Rivera El magisterio no resulta económicamente, dice en tono cansado el profesor Manuel Guzmán Centeno, nacido hace 55 años, de los cuales 36 los ha dedicado enteramente a la labor de instruir la mente de estudiantes de la zona norte de […]

  • El profesor Manuel Guzmán se jubilará con un capital de 450 córdobas

Anne Pérez Rivera

El magisterio no resulta económicamente, dice en tono cansado el profesor Manuel Guzmán Centeno, nacido hace 55 años, de los cuales 36 los ha dedicado enteramente a la labor de instruir la mente de estudiantes de la zona norte de Nicaragua.

Después de fundar el Instituto de San Juan de Río Coco, (1976), además de haber fundado el segundo año del Instituto de Palacagüina y de coordinar la construcción de la escuela de la comunidad El Rodeo (1983), el profesor Guzmán se jubilará con sólo 450 córdobas en el banco. “Ese es mi capital”, afirmó.

UN MARCO DE REFERENCIA

El profesor Guzmán ingresó a la Normal de Estelí en 1964 y se graduó en 1969. Su mayor motivación para ser maestro fue el gran aprecio social que en esa época se les daba a los maestros.

“Un maestro era un orgullo y noticia para la comunidad, con facilidad se notaba el gran aprecio que había para el maestro, era como un marco de referencia”, recuerda el profesor Guzmán. Dentro de esa cascada de recuerdos, también se le viene a la mente el salario, que en ese entonces gozaba.

En la época de Somoza, un maestro ganaba de noventa a cien dólares, equivalentes a 750 córdobas. De esa cantidad pagaba 150 córdobas en gastos de comida, cincuenta en el alistado de ropa, más cincuenta córdobas en el alquiler de la pieza, “me quedaban quinientos córdobas libres”, recuerda.

“Con un salario en esa época te podías comprar un carro, ahora eso no se puede”, afirma.

EL SAQUITO EN LA ÉPOCA SANDINISTA

En la década de los ochenta, el problema era que el valor del dinero era muy cambiante, recuerda el profesor Guzmán. Aunque no recuerda específicamente cuánto era su salario, afirma que andaba alrededor de ochenta dólares.

En esa época se les daba a los profesores el paquete AFA (arroz, frijoles y azúcar), un complemento alimentario, aparte del salario. “Yo no estaba de acuerdo con que nos dieran ese saquito, prefería que nos dieran el equivalente en córdobas, además al maestro lo miraban como a un mendigo”, cuenta el profesor.

LA TRISTEZA DE LOS “LUNES NEGROS”Cuando doña Violeta Barrios de Chamorro asumió la Presidencia, se eliminó “el saquito AFA”, y para fortuna del profesor Guzmán, se implementó un sistema de revalorización del salario.

“Si había un aumento del tres por ciento en la inflación, entonces nos subían el salario un tres por ciento, lo triste eran los lunes negros, cuando la inflación bajaba junto a nuestros salarios”, rememora el experimentado profesor.

LOS MEGASALARIOS

“A partir de la época de Alemán (1996), los salarios se dispararon, pero sólo el de los altos funcionarios. Yo en esa época ganaba menos de dos mil córdobas como profesor de secundaria en el Instituto Yalagüina”, explica el profesor Guzmán.

En sus ya 36 años de instruir a los alumnos, el profesor Guzmán, sólo recibe 360 córdobas por antigüedad, “sólo me suben diez córdobas cada año, mientras otros ganan salarios desproporcionados”. Precisamente por “esa gran injusticia salarial es que está la huelga, la que apoyo totalmente”, agregó.

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