Edgard Rodríguez C.
No es la norma, pero en la mayoría de las veces, los buenos peloteros no resultan buenos entrenadores. Y en ocasiones, no funcionan del todo.
Quizá eso tiene que ver con el hecho de que el jugador talentoso simplemente va al campo, acondiciona su físico, trabaja un poco la técnica, pero lo demás, lo resuelve con el material que ha traído consigo al nacer.
En cambio, el que no es habilidoso, tiene que estar “inventando” cada día la forma de sobrevivir y termina dominando todos los secretos del juego. Y si tiene facilidad para transmitirse, entonces tendrá éxito como entrenador.
Dicen que cuando Ted Williams dirigió a Texas, acostumbraba decir a sus jugadores: “Vamos bateen. Hay que batear porque este juego se gana anotando carreras”. Y así es, pero sus alumnos quedaban esperando les dijera cómo hacerlo.
En cambio, Tom LaSorda, uno de los más exitosos timoneles, no pasó de ser un zurdo discreto, que tuvo relativo éxito en Cuba, pero no en las Mayores. Y asimismo hay muchos entrenadores.
¿Dónde se sitúa Denis Martínez? Él fue un buen lanzador, pero su éxito no estuvo basado en un material fuera de serie, sino en su trabajo y en la habilidad para sacarle provecho a lo que tenía.
El granadino, está ahora en su primera experiencia como coach de pitcheo en este spring training con los Orioles y hay expectación por lo que puede mostrar.
Uno cree que debe irle bien. Aparte de disponer del respaldo que proporciona el éxito, el pinolero tiene carácter, habilidad para transmitirse y logró desarrollar su talento al máximo como jugador, mientras se sostenía 23 años en las Mayores.
Este espacio que se abre en este momento para Martínez, no significa que reemplazará a Ray Miller, el actual coach de pitcheo, pero sí deja una buena impresión enseñando, podría ser tomado en cuenta como una opción para el futuro.