Félix Narváez Guido
Leí con detenimiento el escrito que firma el amigo don Jorge Cuadra —al que siempre leo con mucho interés—, referido al contralor Luis Ángel Montenegro.
No es mi propósito defender o hacer señalamientos a la labor de dicho contralor, pero creo que el señor Montenegro llegó como la esperanza de que iba a ser posible que esa institución funcionara contra los corruptos. A mi criterio, hasta hoy el contralor Montenegro sigue perfilándose como el mejor miembro de esa institución y no veo en dónde le está cortando la cabeza a Herty Lewites, por señalar procedimientos irregulares que están por investigarse en la administración de este último, o ¿habría que callar por ser amigos?
Si hay alguien que cuando señala a un funcionario, generalmente lo agarra fuera de base, ese es el contralor Montenegro, y siempre muestra pruebas. En este caso habría que esperar las pruebas con respecto a los casos de Commema, Concha Acústica, etc., ventilarlas a la luz de lo que tipifica la ley y entonces valorar si es o no es correcto su proceder y si en efecto está congraciándose con Daniel Ortega o si tiene los cabos amarrados para demostrar que hubo irregularidades.
El contralor Montenegro señala que no se puede hacer un gasto diferente a los recursos que claramente tienen un destino específico, pues sería violar la ley existente para su regulación. Esperemos entonces y no nos precipitemos en hacer descalificaciones a priori, sin tener los elementos de juicio convincentes. Nos vamos a veces por la simpatía a favor o en contra de alguien y esto no es sano para la sociedad. Muchas veces hablar con el hígado no deja buenos resultados.