Padre Pedro Hernández Cantarero, nuevo obispo de El Darién, en Panamá.

Padre Pedro: tengo que desposarme con pueblo de El Darién

Lucía Vargas C./Corresponsal CARAZO.- Besar la tierra del pueblo al que ahora va a pertenecer, es el primer pacto de amor y fidelidad que el padre Pedro Hernández Cantarero debe hacer el próximo 18 de marzo, para iniciar su nueva misión como Obispo en el vicariato de El Darién, en Panamá. Su nombramiento fue hecho […]

Lucía Vargas C./Corresponsal

CARAZO.- Besar la tierra del pueblo al que ahora va a pertenecer, es el primer pacto de amor y fidelidad que el padre Pedro Hernández Cantarero debe hacer el próximo 18 de marzo, para iniciar su nueva misión como Obispo en el vicariato de El Darién, en Panamá.

Su nombramiento fue hecho por la Santa Sede el pasado 31 de enero y se marcha de Nicaragua el 25 del presente mes.

Sólo le quedan algunos días para compartir con su familia y su Jinotepe natal, ciudad que dejó hace muchos años para unirse en vocación sacerdotal a la vida misionera que le trazó el destino en la República Democrática del Congo, en África.

El jueves pasado, el padre Pedro se despidió del pueblo católico de esta ciudad, tras el homenaje que le hiciera la Iglesia Católica durante la eucaristía a Jesús Sacramentado, en horas de la noche.

Sus palabras de adiós fueron más bien un llamado a la oración para que el Creador le dé sabiduría, paciencia, comprensión y un espíritu de discernimiento, para poder responder a las necesidades de ese pueblo tan sufrido, como es El Darién.

“Oren mucho por mí”, pidió el nuevo Obispo, tras agregar que la tarea que le espera es muy difícil, ya que va a un lugar desconocido donde no hay carreteras ni existe desarrollo.

Expresó que va a una región selvática de la República de Panamá que cuenta con una extensión de 30,000 kilómetros cuadrados y sirve de refugio al narcotráfico y la guerrilla colombiana.

“Dentro de esta realidad existe el problema económico, social y político y sólo nos queda vivir en una situación de esperanza”, enfatizó el religioso.

Según explicó a los presentes, en ese lugar el clero es mínimo y sólo cuentan con 12 sacerdotes y algunas comunidades religiosas.

ENVIADO DEL SEÑOR

Refirió que el primer poblado que pisará el 18 de marzo es Agua Fría, donde concretará su compromiso, dando un beso a esa tierra con la que debe desposarse como lo manda la Iglesia Católica a sus obispos.

Explicó que nunca ha trabajado como sacerdote en Nicaragua y ahora el Señor lo ha enviado de nuevo al exterior para enfrentar el reto de laborar con tres etnias indígenas en Panamá.

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