Hernaldo Núñez M.
El tan cacareado Diálogo Nacional se desembocó en un rotundo fracaso. Era misión imposible llevarlo a cabo sin un planeamiento político, sin temas nacionales establecidos para discutir seriamente y por nicaragüenses con capacidad y sobre todo con verdadero patriotismo bien definido. Los tres grupos de personas debieron ser bien escogidos y firmes en sus posiciones y no estar cambiándolos en cada reunión.
Era fácil pronosticar los resultados del diálogo por la falta de capacidad y planeamiento de los participantes. El Poder Ejecutivo es inoperante debido más que todo a la edad del Presidente. Sería magnífico que entre en las modificaciones de la Constitución se limitase la edad máxima para ser Presidente de la República y tomar en cuenta la formación intelectual del candidato, para asegurarse una mejor actuación en la resolución de los asuntos de Estado.
Debe abolirse la reelecciónde magistrados de justicia y electorales, contralores y otros cargos de ese rango. Debemos saber escoger en un futuro a nuestro Presidente del 2006. Y en el aspecto económico se deben aprovechar las reformas constitucionales para que hayan sólo unos cincuenta diputados, a lo sumo seis magistrados para la Corte Suprema, un sólo miembro del Tribunal Electoral, lo mismo que un sólo Contralor como ha sido siempre aquí. Si se hiciera lo anterior el país se economizaría varios millones.
Por último, quitarles a los diputados esas bárbaras cuotas de más de 400 mil córdobas para cada uno, además de que la Contraloría debe auditoriar y publicar los informes de cómo gastan las mencionadas cuotas.