Luis Alemán Saballos
El doctor Hans Carlos Berríos, propietario del Instituto de Especialidades Cardiológicas, urgió a Unión Fenosa la reparación de los equipos médicos dañados por un cortocircuito provocado durante una revisión técnica que personal de esa institución realizó al medidor de su clínica.
Berríos no sólo está demandando la reparación de sus equipos, sino también el pago de los ingresos que dejó de percibir todo el tiempo que su clínica ha permanecido cerrada por el daño causado.
La urgencia del doctor Berríos está basada en una resolución administrativa de la Dirección General de Defensa del Consumidor del Ministerio de Finanzas, Industria y Comercio, emitida el 29 de septiembre del 2004, en la que manda a Unión Fenosa la reparación de los equipos dañados.
Detalló que el 2 de febrero del 2004, personal de Unión Fenosa realizó una revisión al medidor del local donde funciona el Instituto de Especialidades Cardiológicas en Bolonia, de Óptica Nicaragüense, una cuadra arriba y 25 varas al sur.
Al colocar el medidor en su socket, provocaron un cortocircuito que dañó los equipos de cardiografía, electrocardiografía de esfuerzo, electrocardiografía modelo cardiograhf y un ultrasonido, los que fueron valorados en 276,500 dólares, explicó Berríos.
Señaló que desde septiembre del año pasado que salió la resolución administrativa ha pedido a Unión Fenosa el pago de los daños, pero esta institución se ha negado.
Explicó que personal de Unión Fenosa se presentó a su clínica cuando la misma estaba cerrada el 2 de febrero del 2004, debido a que se encontraba de viaje en Estados Unidos, cuando reanudó la atención a sus pacientes, el 13 de abril del mismo año, se encontró que sus equipos estaban dañados.
“Hicieron la revisión sin la autorización del cliente y sin tomar las medidas de seguridad requeridas”, afirmó Berríos, quien dijo no aguantar más tiempo en espera de que Unión Fenosa cumpla con lo que manda la Dirección de Defensa del Consumidor.
SÓLO QUIERE DINERO
Para el abogado Denis Correa, representante legal de Unión Fenosa, lo que quiere el doctor Berríos “es dinero y nada más”. Señaló que la institución comprobó que la clínica nunca estuvo en marcha, “además los equipos que reclama son obsoletos y ni siquiera están de venta en el mercado”.
Berríos recordó que las mismas compañías que buscó Unión Fenosa para reparar los equipos, debido a los daños que mostraban, no se comprometían a repararlos y aconsejaron comprarlos nuevos.