- La crítica: reporteros de “notas rojas” violan derechos de los pobresen pelea por el “raiting”
José Adán Silva
No hubo compasión: de principio a fin las críticas contra los medios televisivos de las llamadas “notas rojas” fueron feroces ayer durante un conversatorio que, sobre el rol de los periodistas y las responsabilidades de los medios en la sociedad, se realizó en la Universidad Centroamericana (UCA).
Al evento fueron invitados periodistas de los principales noticieros que ahora se dedican a las llamadas “notas rojas” o sucesos con escenas de sangre y violencia, pero sólo una valiente y emblemática periodista llegó: Lucía Pineda Ubau, reportera del noticiero 22-22 de Canal 2. Los otros invitados no llegaron, ni explicaron su ausencia.
Pineda expuso sus argumentos a favor de la “nota roja” ante el decano de la Facultad de Comunicación de la UCA, Guillermo Rothschuh Villanueva; el catedrático Alfonso Malespín y ante la periodista e investigadora social, Sofía Montenegro.
¿LEYES O ÉTICA?
Pineda se defendió con las leyes a flor de labio: respaldada con la Constitución, reforzada con el Código Procesal Penal y aferrada a su tesis de que ella primero es ciudadana antes que periodista, y que por eso interviene en pleitos familiares, riñas vecinales y escándalos de barriadas.
“Antes que nada soy ciudadana y procuro el bien común, no puedo quedarme de espectadora ante un hombre que golpea a su mujer”, dijo Pineda, quien confió ante los estudiantes que allana viviendas y captura delincuentes para impulsar la justicia “para que mañana no me acusen de omisión”.
Pineda aseguró que su medio está regido por un Código de Ética y que ahora han tomado medidas como advertir al público que el noticiero puede contener imágenes fuertes y lenguaje soez, el que está siendo censurado con un efecto sonoro.
“SON TELEBASURA”
Para la panelista Montenegro, lo que está en discusión es el rol del periodista y la responsabilidad de los medios ante la ciudadanía, y a su juicio, nada de responsable tienen los medios que transmiten imágenes y escenas de violencia “sin ningún sentido más que el de ganar raiting para ofrecerse como la mejor opción para vender publicidad”.
“Eso se llama telebasura y lo único que está logrando es desbaratar el prestigio que los medios de comunicación venían ganando ante la sociedad”, dijo Montenegro.
El profesor Malespín por su parte expresó que debe haber un profundo debate ético por parte de los periodistas y dueños de medios de comunicación, para evitar que el Estado asuma el control sobre el contenido de las noticias nacionales.