- “Está curado”, dice el Vaticano
William J. KoleCIUDAD DEL VATICANO/AP
El Papa Juan Pablo II fue dado de alta el jueves y salió del hospital a bordo de su papamóvil, 10 días después de ser hospitalizado por problemas respiratorios.
En medio de estrictas medidas de seguridad, el pontífice de 84 años, entró en el vehículo papal por una salida techada de la policlínica Gemelli de Roma.
La Policía impidió el acceso general a la Plaza de San Pedro en el Vaticano y cientos de personas gritaban vivas al Papa a lo largo de la ruta de casi cinco kilómetros.
El retorno del pontífice, que fue retransmitido por televisión, estuvo muy organizado y con ciertos toques de pomposidad para mostrarle al mundo que la máxima figura de la Iglesia se había recuperado.
El vocero papal Joaquín Navarro Valls dijo a mediodía que el Santo Padre estaba “curado” de la crisis respiratoria que obligó a su hospitalización urgente el 1 de febrero, y que su estado general continuaba mejorando. El vocero agregó que una serie de pruebas y análisis han excluido la posibilidad de que el Pontífice padezca otras enfermedades relacionadas con la crisis.
Dijo que el Papa regresaría a su apartamento del Palacio Apostólico del Vaticano, donde continuará el período de reflexión y ayuno de la Cuaresma, sin participar empero en ceremonias públicas, lo cual ha de permitirle recuperar la fuerza antes de la Pascua de Resurrección.
El Papa, quien también sufre del mal de Parkinson y dolencias de la cadera y la rodilla, fue llevado en ambulancia a la policlínica para recibir tratamiento de emergencia por los problemas respiratorios derivados de una gripe.
Navarro Valls dijo que aún era muy pronto para determinar cuál será la agenda papal en las próximas semanas y señaló que dependerá de lo que decida Su Santidad con su médico de cabecera. El vocero dijo que el Papa enviaría una carta de agradecimiento a los médicos y enfermeras que lo atendieron.
El domingo pasado el Papa apareció por una ventana de la clínica, pero las palabras que pronunció eran prácticamente inaudibles e inclusive se habló de que su salud lo obligaría a renunciar.
El cardenal Marc Ouellet, de Canadá, dijo que el Papa “no tiene fuerza física, pero tiene una autoridad moral extraordinaria”. Agregó que el Sumo Pontífice merecía permanecer en el papado hasta su muerte.