Así está el sistema financiero

Alfonso Llanes En octubre del año pasado el Diario LA PRENSA me publicó un artículo sobre el nuevo acuerdo de capital y las implicaciones que tenía este nuevo acuerdo en relación a la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones en materia de emitir nuevas normas prudenciales, y qué grado de avance hemos tenido en materia […]

Alfonso Llanes

En octubre del año pasado el Diario LA PRENSA me publicó un artículo sobre el nuevo acuerdo de capital y las implicaciones que tenía este nuevo acuerdo en relación a la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones en materia de emitir nuevas normas prudenciales, y qué grado de avance hemos tenido en materia de regulación y supervisión bancaria en Nicaragua.

Ahora quiero dedicar a explicarle a nuestros depositantes cómo se encuentra nuestro Sistema Financiero bajo nuestra vigilancia a diciembre del 2004, no antes sin darles un pequeño resumen de lo acontecido en materia de aprobaciones y el crecimiento de los depósitos.

En lo que se refiere a aprobaciones de instituciones, quisiera informarles que en junio de este año el Consejo Directivo de la Superintendencia aprobó al Primer Banco del Istmo de Panamá instalar una sucursal que finalmente abrió sus puertas al público este enero. Asimismo, informo que existen cuatro oficinas de representación, siendo éstas las de BICSA de Panamá, Banco Continental de Panamá, Tower Bank de Panamá y Banco Salvadoreño. Estas oficinas NO PUEDEN CAPTAR FONDOS DEL PÚBLICO, pero sí pueden extender crédito además de servir como una fuente de información de sus casas matrices de cada institución.

En cuanto a desempeño financiero, el Sistema Financiero nicaragüense concluyó el año 2004 manteniendo buenos niveles de solvencia, rentabilidad, liquidez y eficiencia. En cuanto a los depósitos, éstos crecieron de C$26,809 millones al 12/03 a C$31,186 millones al 12/04 o en términos absolutos C$4,377 millones, es decir 16.3%, siendo los depósitos en córdobas los que más crecieron en términos relativos. El crecimiento de los depósitos durante este año casi duplica lo observado durante el mismo período del año anterior. Si lo vemos por institución, los bancos que más captaron fueron Banpro y Bancentro que conjuntamente tienen el 55 por ciento del total de depósitos.

En efecto, por señalar tan sólo los indicadores más significativos, el coeficiente de solvencia del sistema se elevaba a 14.5%, superando holgadamente el 10% de exigencia mínima por Ley y si se excluyera el capital por riesgo cambiario la adecuación de capital sería de 17.2%. La solvencia se mide en función del capital de la institución y que internacionalmente se exige que los bancos tengan el equivalente a 8% de sus activos de riesgo en capital, en Nicaragua nuestra ley exige que sea 10% observando un crecimiento del capital de las instituciones que les permite tener un crecimiento en sus activos de riesgos.

La calidad de la cartera de créditos se mide mediante la evaluación del riesgo crediticio. Existen una serie de indicadores y parámetros para evaluar dicho riesgo, pero por simplicidad les señalo algunos indicadores que nos proporcionan una idea del riesgo crediticio empezando por la distribución de la cartera. Es evidente que nuestra banca se inclina hacia los préstamos de consumo, comerciales y vivienda, aunque el sector agropecuario aún mantiene una participación del 20% del total de la cartera de créditos. Desde otro enfoque, la mayoría de los créditos de la banca son de bajo riesgo, es decir categoría A, B y C, lo cual se reconfirma con el indicador tradicional de la cartera vencida sobre cartera bruta donde ninguna institución sobrepasa el cinco por ciento.

Una de las variables más importantes es la liquidez de las instituciones. Los bancos necesitan tener efectivo disponible en caso existan retiros de depósitos, de modo que la relación más común para analizar la liquidez es la de disponibilidades obre depósitos totales. Pero también tenemos una norma de liquidez la cual supone retiros drásticos de depósitos y mide esto en relación a los activos más líquidos del banco. En todo caso, podemos observar que aún cumpliendo con el encaje legal del 16.25% que requiere el Banco Central, el sistema en su conjunto manejó liquidez por encima de dicho porcentaje y la tendencia fue creciente durante el último año. El aumento de la liquidez observado se debió al crecimiento sostenido de depósitos así como a la política monetaria expansiva del Banco Central.

La rentabilidad de una institución es clave para su sostenibilidad por cuanto ayuda a que el capital crezca y así el banco pueda crecer más en activos de riesgo. Los indicadores más comunes de rentabilidad son los resultados sobre activos promedio, mundialmente conocido como el ROA y los resultados sobre patrimonio promedio, mejor conocido como el ROE. La evolución de ambas variables del sistema durante el último año alcanzaron 2.8% y 35.0% respectivamente. Esta mejoría se debe en gran parte a menores gatos por depósitos gracias a la tendencia de reducción de la tasa de interés que prevaleció durante dicho período, así como también a ganancias por venta de inversiones aprovechando el alto precio que éstas tienen actualmente en el mercado de valores.

En conclusión, el Sistema Financiero continúa desarrollándose sanamente y en un ambiente regulatorio cada vez moderno y enfocado a la administración de riesgos, con mayor transparencia de la información financiera y en un mercado que constantemente se vuelve más competitivo.

El autor es Vicesuperintendente de Bancos y Otras Instituciones Financieras

Economía

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