Canseco tronando

Edgard Rodríguez C. José Canseco bateaba con tanta potencia, que hacía saltar la pelota desde su bate y la enviaba tan lejos, que algunas de ellas iban a rebotar a los condados vecinos. Sin embargo, con ninguno de los 462 proyectiles que salieron de su madero, provocó tanto impacto como el que promete causar con […]

Edgard Rodríguez C.

José Canseco bateaba con tanta potencia, que hacía saltar la pelota desde su bate y la enviaba tan lejos, que algunas de ellas iban a rebotar a los condados vecinos.

Sin embargo, con ninguno de los 462 proyectiles que salieron de su madero, provocó tanto impacto como el que promete causar con su libro, que saldrá al público el 14 próximo.

Justo cuando el beisbol de las Grandes Ligas, ha sido sacudido por las revelaciones en torno al uso de esteroides por parte de varias de sus principales figuras, Canseco viene a atizar más el fuego y se pasa llevando a otras estrellas cuya credibilidad no parecían sujetas a cuestionamientos.

Una cosa es clara: Canseco es el jugador de menor credibilidad para hablar de este tema, pero desgraciadamente muchas de las cosas que se anticipan dirá en su libro, son ciertas y el beisbol tendrá que esforzarse para sobreponerse a este mal momento y restituir su afectada imagen.

Esto de los esteroides es más grave de lo que muchos suponen. Se trata de una estafa a los aficionados. De pronto nada, o muy poco, de lo que vieron era cierto. Distinto es cuando usted decide ir a ver a Silvester Stallone. De antemano sabe que es invulnerable sólo durante las dos horas que dura la película.

Ah, pero ahora nadie creerá en la limpieza de los récords y cada hazaña estará cubierta de prejuicios. De no adoptar una política seria —aún no lo es— en torno a este asunto, pronto las Grandes Ligas tendrán menos credibilidad que la WWE, la empresa de la lucha libre, sobre la cual los aficionados saben de antemano que se trata de un espectáculo de payasos más que legítimos gladiadores.

Ahora, lo que hace Canseco, es producto de su necesidad de dinero y atención. Su ego se ha arrugado con tantas dificultades fuera del campo. Entonces ha decidido embarrar a sus ex compañeros.

Pero, aún en la boca de un mentiroso, la verdad no deja de ser cierta. Lástima.

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