- En ocasión de su boda de oro sacerdotal
Silvia González Siles
El papa Juan Pablo II saludó al obispo de Jinotega, monseñor Pedro Vílchez, en ocasión de sus 50 años de vida sacerdotal, en una carta que le envió el Sumo Pontífice.
Waldemar Somertao, secretario del Nuncio Apostólico de Nicaragua, fue el enviado del jefe de la Iglesia Católica para hacerle entrega de una carta al homenajeado obispo Vílchez en la que el Santo Papa le expresa su gratitud y felicitaciones por los 50 años de vida al servicio de Dios.
Al mismo tiempo, Juan Pablo II le envió su bendición apostólica que siente de corazón a los sacerdotes y a todo el pueblo de la Diócesis de Jinotega. La carta fue firmada por el Santo Papa y le fue entregada al obispo Vílchez durante una homilía celebrada el fin de semana en la Catedral San Juan de esta ciudad.
Con mucho regocijo y devoción, monseñor Pedro Vílchez celebró, junto a su congregación, sus bodas de oro sacerdotales con una eucaristía.
En esta eucaristía, el obispo Vílchez ordenó como nuevos sacerdotes a los diáconos Norvin García y Carlos Blandón en una ceremonia en la Catedral San Juan, templo donde también celebró su primera misa al ser ordenado ciervo de Dios.
PIDE PERDÓN
Después de todos estos años de vida sacerdotal, monseñor Vílchez valora que ha sido una vida de trabajo dedicado a Cristo por la evangelización. Resumió su vida pastoral en la formación de los primeros delegados de la Palabra, fundador de Cáritas Diocesana, formador de cuadros de acción cristiana y el haberse convertido en un misionero por 20 años en Jinotega, uno de los primeros en Nicaragua.
También recuerda que al iniciar su labor como obispo, Jinotega sólo contaba con tres parroquias y cinco sacerdotes. En la actualidad el presbiterio es de 29 sacerdotes y 11 parroquias.
El padre Francisco Blandón Meza, párroco de la Catedral San Juan, aprovechó la oportunidad para dar gracias al Señor por todos los beneficios concedidos, manifestados en la vida sacerdotal de Cristo continuado en el sacerdocio del obispo Vílchez por los 50 años de consagración al Señor, para el bien de la Iglesia y para lo gloria de Dios.
Al concluir la eucaristía el obispo Vílchez, convencido de su labor al frente de la Iglesia y servicio de Cristo, pidió perdón a los presentes si en algún momento se equivocó como ser humano y al mismo tiempo le dio las gracias a su pueblo católico.
PRIMER OBISPO DE JINOTEGA
El obispo Vílchez aún guarda en su recuerdo que su primera homilía en Jinotega, ciudad donde nació un 9 de mayo de 1929.
Al segundo mes de ordenado sacerdote, Vílchez fue enviado como párroco a San Isidro, donde también se le asignó la dirección del colegio San Luis de Matagalpa. Tres años después, fue trasladado definitivamente a la ciudad de Matagalpa para sustituir al padre Etanislado en la catedral de esa ciudad.
En 1960 viajó a Roma para obtener su licenciatura en Derecho Canónico y acompañar a su obispo en la primera etapa del Concilio Vaticano II.
Fue el 24 de julio de 1982 que es trasladado a su ciudad natal. Dos años más tarde un 8 de septiembre de 1984 es consagrado obispo y, en ese entonces, el papa Juan Pablo II eleva a categoría de diócesis la prelatura de Jinotega, convirtiéndose Pedro Vílchez en el primer obispo de esta diócesis.
El 19 de mayo del año pasado el obispo Vílchez, cumplió sus 85 años, edad que permite su retiro, por lo que puso su renuncia, pero aún se desconoce quién será su sucesor.