El dominicano SAMMY SOSA lució feliz a su llegada a Baltimore. Espera aportar mucho en ese equipo.

Ante un reto

Sammy Sosa con su nuevo equipo David GinsburgAP BALTIMORE.- Tras 13 años con los Cachorros, será extraño ver a Sammy Sosa con los colores de los Orioles de Baltimore, pero la pregunta que parece hacerse todo el mundo es si el toletero dominicano podrá volver a ser el de hace unos años, cuando era el […]

  • Sammy Sosa con su nuevo equipo

David GinsburgAP

BALTIMORE.- Tras 13 años con los Cachorros, será extraño ver a Sammy Sosa con los colores de los Orioles de Baltimore, pero la pregunta que parece hacerse todo el mundo es si el toletero dominicano podrá volver a ser el de hace unos años, cuando era el terror de los serpentineros.

En tanto, los Orioles se están frotando las manos, puesto que con la contratación de Sosa, adquieren poderío en el ataque y aumentan sus esperanzas de lograr una plaza en los play offs, si bien se antoja complicado ante los Medias Rojas o los Yanquis.

Asimismo, adoban a un equipo que se vio incapaz de contratar en las últimas semanas a Carl Pavano, Richie Sexson y el boricua Carlos Delgado.

Puede que a Sosa, de 36 años, le hayan pasado sus mejores años, pero su leyenda lo precede y sigue siendo el único jugador de las Grandes Ligas que ha conectado más de 60 jonrones en tres temporadas distintas.

En referencia a los fichajes frustrados, el manager Lee Mazzilli admitió que había cierta desazón en el equipo, pero creo que hemos respondido con la contratación de Sammy Sosa.

El equipo cedió al segunda base Jerry Hairston Jr. y a otras dos promesas, pero se hicieron con el dominicano, que conectó 36 jonrones la pasada temporada.

En la conferencia de prensa del miércoles, en la que se anunció la llegada de Sosa, el vicepresidente de los Orioles, Mike Flanagan, dijo: “Es un buen día para los Orioles de Baltimore”.

Para Sosa también es un buen cambio, ya que llegó a un punto de saturación tras 13 años en Chicago. Diferencias irreconciliables con la directiva, una escasa productividad frente al bate, un escándalo que dañó su reputación y un enfrentamiento con el manager Dusty Baker.

“Todos los problemas que tuve en Chicago son parte del pasado. Lo que pasó, pasó”, dijo Sosa. “Es como el matrimonio, a veces necesitas divorciarte. Sabíamos que era hora de tomar un nuevo camino”.

Aún es pronto para saber el turno de Sosa al bate, pero probablemente lo hará después del venezolano Melvin Mora (con promedio de .340 en el 2004) y el dominicano Miguel Tejada (34 jonrones y 150 carreras impulsadas), pero por delante del cubano Rafael Palmeiro (23 jonrones y 88 carreras impulsadas) y el boricua Javy Lopez (.316, 86 impulsadas).

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