Pedro Rafael Gutiérrez Doña
El último estudio realizado en Costa Rica por dos instituciones de investigación social conocidas como Fundación Promotora de la Vivienda (Fuprovi) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) arrojó porcentajes estadísticos que desenmascaran la falsa realidad en la que han involucrado a los nicaragüenses en ese país.
La primera falsedad revelada fue la que durante mucho tiempo sostuvieron grupos de extrema derecha, los que decían que los precarios en San José estaban habitados en su mayoría por nicaragüenses.
De esta afirmación inferían que los actos vandálicos, las agresiones a las mujeres y el estallido de violencia en las pandillas juveniles eran importados de Nicaragua, generando una atmósfera xenófoba de forma generalizada.
Niegan estos mitos los porcentajes del Diagnóstico de la Inmigración Nicaragüense, los que señalan que el 64 por ciento de la población de los precarios son de costarricenses contra un 36 por ciento de los nacionales.
Afirma el estudio que los nicaragüenses trabajan jornadas laborales de ocho horas como mínimo y otros trabajan más en jornadas agotadoras en relación con los ticos.
A mayor trabajo, mayor ingreso; lógica matemática que pone en desventaja a los ticos en relación a los nicaragüenses, los que ganan más dinero y mantienen los porcentajes de menor pobreza de un 45 por ciento en comparación con un 35 por ciento de menos pobres ticos.
Las pandillas juveniles y la agresión doméstica son, en el primer caso, debido al abandono del Estado a la educación, y sólo el 13 por ciento de nicas agreden a sus esposas contra un 19 por ciento de costarricenses como potenciales agresores.
Investigaciones con bases científicas como éstas, harán que en el futuro los costarricenses reconozcan sus errores internamente y no busquen chivos expiatorios para endosar a los nicas los males de su complicada sociedad.