Las autoridades monetarias calculan unos 3,400 millones de córdobas en circulante.

Haciendo córdobas

¿Sabe usted de dónde vienen los córdobas que a diario utiliza para comprar algo de comer, quizás una prenda de vestir, o bien para pagar el pasaje del autobús o del taxi? Al igual que su nombre, puesto en honor al conquistador español Francisco Hernández de Córdoba, vienen en mayor parte de Europa, para andar […]

  • ¿Sabe usted de dónde vienen los córdobas que a diario utiliza para comprar algo de comer, quizás una prenda de vestir, o bien para pagar el pasaje del autobús o del taxi? Al igual que su nombre, puesto en honor al conquistador español Francisco Hernández de Córdoba, vienen en mayor parte de Europa, para andar “de mano en mano” entre los nicaragüenses

Mario José Moncada

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Aunque su impresión tiene lugar ya sea en Francia, Alemania o Canadá, lleva el nombre de un colonizador español, puede ser transportada por una naviera de otro país europeo, pero al final “cae” en las manos de los nicaragüenses exhibiendo en su rostro, sea de papel o de metal, las más pintorescas escenas de Nicaragua o las esfinges de las más reconocidas personalidades.

Se trata de la moneda nacional: el córdoba, el que día a día, sea en presentaciones tan sencillas como en monedas de cinco centavos, con su centro de acero y recubiertas de cobre, o en billetes de 500, los de mayor denominación que hoy existen, le permite a los nicaragüenses acceder a la compra de bienes y servicios.

Si usó papel moneda para comprar este periódico es muy posible que haya sido parte de la nueva y más reciente emisión de billetes lanzada a luz pública por el Banco Central de Nicaragua (BCN) en mayo del 2003, pero ha de saber que la “gestación” de ese billete ocurrió casi dos años antes de que empezara a circular oficialmente.

Carlos Cerda, gerente financiero del BCN, explica que la “fabricación” del córdoba es un proceso que toma su tiempo, y que ocurre en dependencia de los billetes y monedas que anden en circulación, de las reservas que se tengan en las bóvedas del Banco, y sobre todo del estado físico de los que anden en la calle.

“Es un proceso que se realiza bajo el más secreto de los secretos”, indica. Empieza desde que la Gerencia Financiera y la Subgerencia de Tesorería del BCN le recomiendan al consejo directivo de la entidad autorizar la nueva emisión y fabricación de billetes, lo cual se hace con una licitación internacional no pública, sino extremadamente secreta, autorizada como tal por la Contraloría General de la República (CGR), hasta que la “mercancía” es desembarcada en algún puerto del Pacífico nicaragüense, para luego ser llevada al BCN.

Hacer córdobas es un asunto que no requiere sólo tiempo, sino también dinero. Según el subgerente de Tesorería del BCN, Noel Picado, la elaboración de cada billete puede costar entre cuatro a 16 centavos de dólar, dependiendo de su denominación y sus medidas de seguridad. Aunque declina cuantificar lo que para el país representó la última emisión de billetes, refiere que por ejemplo la elaboración de mil billetes puede llegar a costar 40 dólares.

El economista Néstor Avendaño explica, entre tanto, que el valor de los córdobas que anden en circulación debe estar respaldado por las reservas que maneja el BCN, por lo que tampoco es asunto de “fotocopiar” billetes tras billetes, de lo contrario podría provocarse una hiperinflación como las históricas alcanzadas durante la década de 1980.

PASO A PASO

La Subgerencia de Tesorería es la responsable de la administración del numerario, es decir de los billetes y monedas, y en coordinación con la Gerencia Financiera, a la cual está adherida, elaboran una sugerencia sobre la necesidad de imprimir nuevos billetes que es remitida al Consejo Directivo del Banco, formado entre otros por su presidente y por el Ministro de Hacienda y Crédito Público.

En ese sentido, la Subgerencia de Tesorería debe estar al tanto de la existencia de billetes y monedas en las arcas del BCN, de los que andan en circulación y de los que están en condiciones o no para seguir en manos del público.

Es así que, explica Cerda, que se argumenta la necesidad de imprimir nuevos billetes, tomando en cuenta si se mantendrán o incrementarán las medidas de seguridad, el diseño, las denominaciones en circulación y la esfinge de las personalidades, para mencionar algunos casos.

Posteriormente, el Consejo Directivo del BCN emite su aprobación, tras lo cual se convoca a una licitación secreta a las empresas que se dedican a la fabricación de monedas a nivel mundial.

“Como se trata de un bien delicado, muy especial, se requiere permiso de la Contraloría para que la convocatoria de licitación no aparezca publicada en los periódicos, ya que podría prestarse a malas interpretaciones, por lo que se invita directamente a las casas fabricantes”, argumenta Cerda.

Es así como para la nueva emisión de billetes, puesta a circulación en mayo del 2003, se convocó a 10 empresas de Norteamérica y Europa, pero sólo cuatro presentaron ofertas.

De ellas sólo tres resultaron ganadoras: Giesecke & Deunent, de Alemania, que se hizo cargo de los billetes de 10, 50 y 500 córdobas; Francois Charles Oberthur Fiduciare, de Francia, que imprimió los de 100 córdobas, y la canadiense Canadian Bank Note Limited que se adjudicó la impresión de los billetes de 20 córdobas.

“Antes de declarar a las casas ganadoras, éstas mandan ejemplares de los billetes, con lo que podemos analizar cómo se verían, por lo que se escoge la oferta que mejor exprese los intereses del Banco”, sostiene Cerda.

Con los requerimientos en la mano, las empresas ganadoras de la licitación proceden a la elaboración de los nuevos córdobas, se establecen las fechas de entrega y las condiciones de envío. Regularmente los córdobas se transportan en barcos de empresas navieras de prestigio, que preferiblemente no tengan que hacer escala alguna, en contenedores que tiene sellos especiales para asegurar la “mercancía” que traen.

Ya en manos del BCN, los nuevos billetes son paulatinamente “inyectados” a la economía nacional, como ocurrió el 19 de mayo del 2003 cuando fueron puestos en circulación los primeros cinco millones de córdobas en billetes de 10, 20, 50, 100 y 500 córdobas, cuando en ese entonces se estimaba que andaban en manos del público hasta 2,200 millones de córdobas.

Prácticamente todos los países de Centroamérica encargan en el extranjero la fabricación de sus respectivas monedas. Y en Latinoamérica sólo algunos países tienen sus propias casas fabricantes, como los casos de México, Venezuela, Colombia y Brasil, que figuran en la lista de las principales economías de la región.

Un billete tiene una vida máxima de tres, pero una moneda puede extender su existencia a los 25 e incluso 30 años, por lo que “son renovadas” entre períodos de tiempo más largos que los billetes.

¿Y de qué están hechas las monedas nicas de córdobas? Según explica el Subgerente de Tesorería del BCN, Noel Picado, el centro de las monedas es de acero, con un recubrimiento de níquel para las monedas con denominaciones de cinco córdobas, un córdobas y 50 centavos; las monedas de 10 y 25 centavos están recubiertas de bronce, y las de cinco centavos están “bañadas” de cobre.

SE RESISTE

El córdoba es una de las monedas que soportó una de las cuatro mayores hiperinflaciones de la historia del siglo XX, es decir la pérdida de su valor y en consecuencia del poder de compra de los consumidores.

Pero en la década de los años sesenta y setenta tuvo, según el analista económico Néstor Avendaño, una de sus más “doradas” épocas cuando sin problema alguno era aceptada en toda Centroamérica.

Pero con el terremoto de diciembre de 1972 apareció el fenómeno de la inflación, hasta desembocar en la hiperinflación que se manifestó entre abril de 1987 y abril de 1991. Por ejemplo en 1987 la hiperinflación llegó al 33,657 por ciento.

“Esta hiperinflación es la cuarta más grande de las registradas en el siglo XX, después de las de Alemania, Hungría y Grecia”, recuerda el especialista.

Desde el fenómeno hiperinflacionario, la inflación se ha mantenido en dos dígitos en los últimos años mientras que la depreciación del córdoba con respecto al dólar actualmente se mantiene en un cinco por ciento anual.

Es decir, al final del año, el 31 de diciembre próximo, un córdoba costará menos de lo que valía el primero de enero pasado.

EL NACIMIENTO

La adopción oficial del córdoba como moneda nacional ocurrió el 20 de marzo de 1912, durante la administración del presidente Adolfo Díaz, cuando se pone en práctica una conversión monetaria que adopta como unidad de cambio el córdoba, recuerda el periodista y miembro de la Academia de Historia de Nicaragua, Roberto Sánchez.

Se promulga en ese entonces la Ley de Conversión Monetaria, mediante la cual los llamados Billetes del Tesoro fueron paulatinamente cambiados por la nueva moneda que tenía un tipo de cambio igual al del dólar.

El córdoba fue llamado así en recuerdo del segundo apellido del conquistador español, natural de Córdoba, Capitán Francisco Hernández de Córdoba, fundador de las ciudades de Santiago de Granada y de Santiago de León de los Caballeros, según el libro La Moneda de Nicaragua, del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Como parte de esa conversión se cambiaron 49 millones 450 mil pesos en Billetes del Tesoro, que posteriormente fueron incinerados, así como 545 mil pesos en monedas de níquel de cinco centavos, que por su valor fueron exportadas y vendidas.

Billetes con las denominaciones de uno, dos, cinco, 10, 20 y 50 córdobas fueron emitidos, y muchos fabricados por la empresa Brown Brothers and the Hamilton Bank Note. Por ejemplo, los billetes de un córdoba tenían la efigie de Francisco Hernández de Córdoba, y del héroe indígena el cacique Nicarao.

PARA RATO

El córdoba como moneda nacional parece tener su futuro asegurado, pues el gerente financiero del Banco Central de Nicaragua (BCN), Carlos Cerda, no avizora ni a mediano ni a largo plazo la adopción de una moneda única centroamericana, ni una dolarización. No obstante, el economista Néstor Avendaño asegura que actualmente existe una dolarización extraoficial, por ejemplo el 70 por ciento de los depósitos bancarios están en dólares, así como el 85 por ciento de los préstamos, y el restante 15 por ciento está en córdobas aunque con mantenimiento de valor en dólares.

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