Las casas de los nicaragüenses en La Carpio están más deterioradas que las de los costarricenses.

Nicaragüenses pasan apuros en Costa Rica

Arlen Pérez La vivienda, el trabajo y las costumbres dicen mucho de una persona y de las condiciones de su país. Los inmigrantes nicaragüenses trasladan parte de estos aspectos al país de destino. Es así que en los asentamientos del Área Metropolitana de San José, Costa Rica, se puede percibir ese sabor a pinol que […]

Arlen Pérez

La vivienda, el trabajo y las costumbres dicen mucho de una persona y de las condiciones de su país. Los inmigrantes nicaragüenses trasladan parte de estos aspectos al país de destino.

Es así que en los asentamientos del Área Metropolitana de San José, Costa Rica, se puede percibir ese sabor a pinol que impregna a nuestros compatriotas que por diferentes razones emigraron al país vecino.

En el diagnóstico de la inmigración nicaragüense en seis asentamientos informales del Área Metropolitana de San José, elaborado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), con sede Costa Rica, se realizó un análisis de los asentamientos y de la problemática de sus habitantes, resaltando las implicancias de su condición de inmigrantes.

Los asentamientos en los que se trabajó el estudio son: el cantón de San José, La Carpio, La Frontera; el cantón de Alajuelita, los precarios La Aurora y Tejarcillos; el cantón Desamparados, los sectores ocho y siete de Los Guidos y el sector El Bosque.

En el estudio se determina que la mayoría de viviendas de estos asentamientos, en las que el jefe de la familia es nicaragüense, se encuentran en las peores condiciones. “El 55 por ciento del total de viviendas consideradas en pésimas condiciones es habitado por esas familias y otros extranjeros”, señala el informe.

José Luis Rocha, del instituto de investigación y desarrollo Nitlapán de la UCA, señaló que es normal que en grupos de migrantes exista una tendencia a la baja en estatus social.

“El caso de los nicaragüenses en Costa Rica como inmigrantes y sus condiciones peores por el menor acceso a todos los servicios, es normal entre migrantes”, dijo Rocha.

Agregó que siempre los recién llegados están en situación de desventaja y que esto no debe verse como una razón para alimentar la xenofobia.

De acuerdo a Rocha, la base para mejorar la condiciones de vida de los nicaragüenses en Costa Rica es la legalización de su situación. “Mientras permanezcan como ilegales en ese país y nuestro Gobierno no negocie una regularización masiva y convenios de trabajos temporales esta situación se va a seguir prolongando”, manifestó..

Rocha explicó que hay un gran movimiento de parte de la red de organizaciones nicaragüenses para las migraciones porque no se apruebe una ley de migraciones que actualmente se está trabajando en Costa Rica. “Tal como está formulada criminaliza al migrante, al empleador de éstos y a quienes los hospedan”, dijo.

Remarcó que todos los inmigrantes pasan por un proceso de adaptación en el país de destino y uno de los dispositivos de adaptación es conseguir los documentos, que se legalicen.

Una de las hipótesis del estudio es que “la aceptación de las condiciones de vida en extremo precarias por parte de la población nicaragüense inmigrante afecta de forma negativa las condiciones de vida de los costarricenses de escasos recursos y es una de las razones del rechazo”.

Rocha considera que el rechazo no sólo se debe a eso, pero sí influye. “El inmigrante por su misma situación irregular acepta muchas condiciones que no aceptarían los nativos del país, y eso ejerce una presión en los costarricenses”, dijo.

¿QUIÉNES Y HACIA DÓNDE EMIGRAN?

La población inmigrante nicaragüense sigue un patrón claramente definido concentrándose en la región central, atlántica y norte del país.

Esta distribución coincide con los lugares donde se ubican las actividades económicas que captan la fuerza del trabajo inmigrante como son la agricultura de exportación, plantas agroindustriales, servicios, entre otros.

Las características sociodemográficas de los nicaragüenses inmigrantes muestran un patrón de un 50.9 por ciento de mujeres, frente a un 49.1 por ciento de hombres. Estos inmigrantes se encuentran en edades productivas, entre los 20 a 39 años.

El estudio indica que esta población tiene bajos niveles de escolaridad en relación con el promedio de la población costarricense.

“Un 44.3 por ciento de inmigrantes cuenta con primaria incompleta o no tiene ningún nivel de instrucción formal, contrastado con la población costarricense, en la que ambos grupos representan apenas el 20.3 por ciento”, señala el diagnóstico.

El texto añade que “el nivel educativo de las mujeres es mayor que el de los hombres, pues de éstos, el 47.1 por ciento cuenta con la primaria incompleta, mientras que en aquéllas este grupo representa un 41.5 por ciento”.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí