Wilder Pérez R.
Técnicos del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) aseguraron ayer que están tomando medidas preventivas ante los derrames recientes, tras una ola de críticas de parte de la ciudadanía.
Tanto la directora del Marena, Hilda Espinoza, como el director de control ambiental del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), Giovanni Carranza, aseguraron que desde el año pasado se está tomando control de la situación a través del “plan de adecuación” en las 273 gasolineras del país.
Dicho plan consiste principalmente en que los tanques y tuberías tengan un sistema de doble pared, con flexibilidad para soportar hasta los movimientos telúricos, ya que éstos pueden causar daños y derrames.
Se considera que las gasolineras de bandera blanca (sin franquicia) son las de mayor peligro y representan el 20 por ciento del total, sobre todo en el centro y norte del país, sin embargo, las que más han dado problemas, o al menos los casos conocidos, pertenecen a las franquicias Texaco, Shell, Esso y Petronic.
Los expertos señalaron que la gravedad del asunto no está en la magnitud sino en el daño local que provocan, puesto que se están afectando las únicas fuentes de agua confiables, las subterráneas.
El caso más relevante es el del Parque Industrial Texaco, donde se derramaron 5,200 galones de combustible sin que la compañía remedie el problema hasta ahora.
CASOS QUE ASOMBRAN
El 20 de enero de este año en Santo Tomás, Chontales, una gasolinera Esso derramó combustible y éste de pronto empezó a emerger del piso de una casa. El manto acuífero y el subsuelo resultaron afectados, pero los habitantes de la vivienda escaparon de explotar literalmente, y sobreviven gracias a que poseen una venta de fritangas. Al final la Esso los reubicó.
En Matagalpa, en la Quebrada Mola, se localizó otro derrame de combustible, pero se desconoce su origen.