Ludwin Loáisiga López
El primer paso para echar a andar el diálogo nacional se dio el miércoles 19 de enero, cuando negociadores del Ejecutivo, Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y Frente Sandinista (FSLN) se reunieron en la Universidad Católica, con el cardenal Miguel Obando como testigo garante de los acuerdos que se firmarían poco después.
Las partes acordaron crear cuatro mesas negociadoras: Ley del Instituto de la Propiedad, reformas al Seguro Social, Presupuesto de la República y Superintendencia de Servicios Públicos.
Sin embargo, desde aquel miércoles en la tarde hasta ayer, las negociaciones han estado llenas de fricciones.
De acuerdo al analista Óscar René Vargas, los “estira y encoge” forman parte de la evolución de un diálogo nacional, pero alertó que “cualquiera de los tres que se retire” provocará el final de las negociaciones.
Los principales roces entre las partes involucradas se deben a las distintas interpretaciones que cada quien hace de los acuerdos.
Por un lado los parlamentarios sostienen que, como parte del diálogo, el Ejecutivo no formará parte en la elección de los magistrados de la Contraloría General de la República, Consejo Supremo Electoral y Corte Suprema de Justicia.
Por el otro, el Gobierno, a través de Ernesto Leal, secretario de la Presidencia, pidió consenso entre las tres partes para seleccionar a los futuros miembros de las instituciones estatales.
CUESTIÓN DE CEDER
“Si van al diálogo deben aceptar que el Gobierno va a tener que ceder puntos, también los otros —PLC y FSLN—”, afirmó Vargas al abordar el tema de las cuotas que cada participante deberá otorgar.
Para Rosa Marina Zelaya, el tema de la elección de los magistrados es parte fundamental del diálogo, porque se trata de un aspecto relacionado con la institucionalización del Estado.
“Ahorita hay una enorme oportunidad para hacerlo sin ningún trauma, porque se les está venciendo el período a magistrados y miembros de la Contraloría, pero ya están diciendo que no es parte del diálogo, cuando es parte esencial la institucionalidad democrática nicaragüense”, estimó Zelaya.
Añadió que lo que se puede interpretar de los avances del diálogo es que las partes hablan “idiomas diferentes”, por lo que las negociaciones están debilitadas.
“Los garantes efectivos tendrán que trabajar un poco más en función de contribuir a que el diálogo nacional no fracase, porque al paso que vamos puede venirse para atrás todo el entendimiento inicial que se dio”, opinó.
Para el éxito del diálogo, Zelaya abogó por un diálogo incluyente, con presencia del sector privado y sociedad civil organizada, entre otros.