Arlen Pérez
Quejas por el bajo salario, reclamos por el mal estado físico de los colegios y peticiones de mejorar la seguridad de las zonas cercanas a las escuelas, recibió el Ministro de Educación, Miguel Ángel García, de parte de docentes y directores de centros escolares, durante un recorrido por colegios que realizó ayer.
García tenía programado visitar cinco centros escolares, pero por cuestiones de tiempo solamente visitó el Miguel de Cervantes y el Benjamín Zeledón.
“Los escogimos por estar cerca de las oficinas del Ministerio de Educación. Hay que empezar por casa, pero vamos a extender las visitas al resto de Managua y a los demás departamentos”, señaló García.
Los principales reclamos que recibió el ministro fueron de carácter presupuestario.
En el caso del colegio Benjamín Zeledón, le pidieron su apoyo para incrementar el salario de los maestros y le explicaron que la cuota voluntaria que entregan algunos padres de familia, era para pagar algunos gastos del colegio.
“Lo que sucede es que para mantener un colegio, así como éste (el Benjamín Zeledón), probablemente los gastos de agua y de luz sean mayores de lo presupuestado, pero el problema no es que los padres que puedan dar lo hagan, sino que les cobren a los que no pueden hacerlo”, explicó el ministro.
PIDEN SEGURIDAD
De acuerdo a García, con su visita logró comprobar las necesidades de los colegios y aseguró que pronto se implementará en coordinación con el Ministerio de Gobernación, un programa llamado Convivencia y Seguridad ciudadana, para la supervisión de los colegios.
Señaló que otra de las alternativas para superar los pleitos entre pandillas que ocurren cerca de los colegios es crear distracción para los jóvenes. “Hay que crear áreas deportivas para que los chavalos gasten energías”, añadió García.
RECIBOS EVITAN CHARANGA
El funcionario aprovechó la ocasión para afirmar que los recibos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD) para las contribuciones voluntarias no son parte de un doble discurso, sino que es una forma de llevar un control de los ingresos que dejan esos aportes a cada centro educativo.
“Si no tenemos un control sobre las cuotas voluntarias se vuelve una charanga la plata”, afirmó García.