- Aspiraciones presidenciales del Nobel causan aluvión de renuncias en su propio partido
Alberto L. Alemán
Hasta hace muy poco, la vox populi en Costa Rica era que la nueva candidatura del ex presidente y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias Sánchez, era la historia de una victoria anunciada.
La campaña apenas comienza pero lo que sí es cierto es que una profunda inconformidad a lo interno del Partido Liberación Nacional (PLN), el partido de Arias, está llevando a serias rupturas.
Hasta hace unos meses, las encuestas daban más del 50 por ciento de intenciones de voto al ex mandatario, pero una vez oficializada su candidatura el pasado viernes en un ambiente de fiesta, con música y bailes típicos en San José, el más reciente sondeo le concede apenas un 26 por ciento. Un sensible bajón.
Arias es la primera figura política que inscribe sus aspiraciones de cara a los próximos comicios.
Naturalmente, las elecciones presidenciales de febrero de 2006 están aún muy lejos y aún correrá mucha agua por el río convulsionado de la fragmentada política tica, aquejada por el inmenso descrédito de los escándalos de corrupción recientes y un descontento ciudadano acumulado por largos años.
El lanzamiento presidencial de Arias ha provocado ya varias renuncias importantes en el liberacionismo y pronto, incluso el ex presidente Luis Alberto Monge —uno de los fundadores del PLN— podría salir de las filas de uno de los dos partidos tradicionales de la moderna Costa Rica.
Mariano Figueres Olsen, hijo del caudillo socialdemócrata y ex presidente de Costa Rica, José “Pepe” Figueres Ferrer, anunció su renuncia a la fuerza que fundó su padre, por diferencias con Arias, dando un duro portazo. Junto con Figueres Olsen, el ex secretario general del PLN, el historiador y analista Luis Guillermo Solís, también anunció su partida.
Figueres Olsen lanzó fuertes críticas contra el Premio Nobel, acusándolo de haber hecho promesas hace 20 años cuando llegó al cargo (1986-1990) “y no las cumplió”.
Arias es automáticamente candidato del PLN para las elecciones de 2006, pues el sábado pasado se venció el plazo para inscribir candidaturas y no hubo ninguna más.
“Nuestra salida es definitiva. No se trata de una estación en medio del aguacero”, afirmó Figueres Olsen.
Entre otras importantes figuras que se han ido, está el ex candidato presidencial y diputado José Miguel Corrales, un conocido dirigente socialdemócrata.
“Resulta frustrante ver cómo un líder que alzó tribuna en favor de la democracia interna del partido para escalar posiciones, hoy, desde la cima de un liderazgo nostálgico y regresivo, la cancela para imponer su dominio absoluto”, afirmó el diputado.
Corrales fue candidato presidencial del PLN en la campaña de 1998, que perdió por estrecho margen (un 2% de votos) frente al ahora encarcelado ex presidente Miguel Ángel Rodríguez, del gobernante Partido Unidad Socialcristiana (PUSC).
El diputado fustigó duramente a Arias por anular los procesos de elección interna y arrogarse el derecho de elegir “según sus caprichos e intereses”, a por lo menos diez candidatos a diputados.
Además, bajo el absoluto control que ejerce Arias, “Liberación Nacional ha sucumbido a los intereses de una oligarquía entreguista y sumisa a poderes económicos transnacionales”, añadió.
“Será el sepulturero (del PLN) pero no será presidente”, insistió al considerar que con Arias Sánchez están los grupos de derecha de Costa Rica.
Antonio Álvarez Desanti, otro líder liberacionista con aspiraciones presidenciales, también está entre los que se han marchado decepcionados.
SOLÍS: RAZONES ÉTICAS E IDEOLÓGICAS
Luis Guillermo Solís, analista y ex secretario general del PLN brindó tres razones básicas para separarse del partido.
La primera es de carácter ético. “Partidarios de Liberación Nacional cometieron fraudes y graves irregularidades” en las últimas elecciones internas distritales, sostuvo Solís en una entrevista telefónica con LA PRENSA.
Junto a Mariano Figueres Olsen, Solís denunció estos abusos, pero el partido “no hizo nada”.
“Considerábamos que la pureza electoral tenía que ser y seguir siendo uno de los principales valores del partido”, recalcó.
En segundo lugar, están las discrepancias ideológicas con la facción de Oscar Arias, a la cual sus críticos tachan de neoliberal.
Hay “graves desorientaciones ideológicas y el abandono de principios medulares de la doctrina socialdemócrata liberacionista”, dijo Solís. “En particular la búsqueda de modelos de desarrollo inclusivos, justos, donde el desarrollo del mercado y del capital se equilibran por vía de un proyecto redistributivo y solidario de buena calidad”.
Como tercera razón, esgrimió lo que llamó las “prácticas antidemocráticas” dentro del PLN, controlado por “una fuerza hegemónica cuyo principal líder es don Oscar Arias”. Estos grupos impiden el debate interno, la autocrítica y de hecho, según Solís, en la agrupación política se ha instaurado “un despotismo ilustrado”.
En meses recientes, LA PRENSA solicitó en varias ocasiones una entrevista con Oscar Arias, sin obtener una respuesta.
PUGNAS CON UN TRASFONDO IDEOLÓGICO
Las causas principales de la división a lo interno del PLN son de carácter ideológico, sostuvo el analista Jaime Ordóñez.
“Al PLN y a los partidos en general les falta una revisión ideológica”, dijo a LA PRENSA vía telefónica.
En el caso del liberacionismo, de tradición socialdemócrata, no ha tenido un lugar un proceso de modernización de ideas al estilo europeo, como con los laboristas británicos del primer ministro Tony Blair, en temas como las contradicciones entre el papel económico del Estado y el mercado.
Ordóñez estima que es aún “impredecible” el efecto negativo o de otro tipo que las rupturas en el PLN puedan tener sobre las oportunidades de Oscar Arias, pues la correlación de fuerzas aún se está formando y la campaña apenas ha comenzado.
“El momento es incierto. Habrá que ver qué alianzas hacen los partidos y cuál será el candidato del (gobernante) Partido Unidad Social Cristiana (PUSC)”, expresó. Además, está por verse si los disidentes del PLN fundan una nueva fuerza o se unen a otras existentes.
Independientemente de quien resulte presidente en 2006, Ordóñez prevé que el futuro mandatario tendrá ante sí a una Asamblea Legislativa atomizada, tal como sucede hoy.
Agregó que dado el enorme descrédito de los dos partidos tradicionales, las terceras fuerzas podrían tener buenas oportunidades de avanzar.
GRANDES INTERESES
A criterio del ex dirigente liberacionista Luis Guillermo Solís y el analista Jaime Ordóñez, los grupos económicos ticos más fuertes impulsan la candidatura de Arias, y una parte de la cúpula partidaria. “Los sectores que apoyan a Arias más bien representan a los sectores dominantes del gran capital, de las transnacionales, de la oligarquía tradicional del país que ven en él a su mejor opción ante el derrumbe del gobernante PUSC”, afirmó Solís.