- Daniel Ortega acordó el miércoles consensuar reformas constitucionales, ayer por la mañana rompió el acuerdo y por la noche lo retomó
- Emergencia estuvo a puntode ser declarada y ahora buscan salida vía Ley Marco
María José Uriarte yLuis Felipe Palacios
En medio de un confuso juego, liberales y sandinistas aprobaron ayer unas reformas constitucionales que recortan las atribuciones al presidente Enrique Bolaños, lo que echó por el suelo el acuerdo suscrito entre el mandatario y Daniel Ortega un día antes, según el cual se consensuarían dichas reformas con el Poder Ejecutivo.
La decisión legislativa, propiciada gracias al juego de Ortega, desató de nuevo la grave crisis institucional del país.
En horas tempranas de la tarde, fuentes de la Presidencia aseguraron a LA PRENSA que Bolaños tenía firmado en su escritorio el Decreto de Estado de Emergencia.
Sin embargo, más entrada la noche y luego de la comparecencia televisiva del secretario de la Presidencia, Ernesto Leal, en la que declaraba que el Ejecutivo consideraba la aprobación de las reformas como incumplimiento de lo acordado, el Presidente se reunió en la Curia con Ortega, el cardenal Miguel Obando y el representante de Naciones Unidas, Jorge Chediek, para intentar salvar el acuerdo. Ortega de nuevo se dispuso al diálogo.
En menos de 24 horas, Ortega había cambiando tres veces de posición con respecto a las reformas constitucionales.
Pero Arnoldo Alemán se atrincheró desde El Chile, con una simple posición: “No es posible revertir lo reformado”.
Sin embargo, durante su comparecencia, Leal había lanzado al ruedo la idea de una Ley Marco que le diera una salida política a unas reformas que ya habían sido aprobadas.
La idea fue rechazada ayer mismo por los liberales. Pero hoy se prevé un diálogo tripartito.
El objetivo de la primera mesa de negociaciones entre el Ejecutivo, el FSLN y el PLC, prevista para esta mañana, es precisamente la búsqueda de un mecanismo político o legal para incluir las disposiciones transitorias en cada uno de los artículos de las reformas constitucionales aprobadas ayer en la Asamblea Nacional.
Fuentes extraoficiales señalan que uno de los compromisos del Frente Sandinista durante la reunión, es que si no logran convencer a los liberales para que los apoyen en cualquiera de las medidas que apliquen para solventar lo de las disposiciones transitorias, lo harán mediante una especie de “Ley Marco”.
RECUERDA LEY DE 1995
“Hoy (ayer) también oíamos declaraciones de unos diputados que decían que nunca un acuerdo político podrá sustituir la soberana facultad de la Asamblea Nacional, con todo respeto les digo que hay antecedentes de esto, en 1995 la Ley Marco que se negoció entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo de ese entonces, todos dijeron que era un adefesio jurídico y se salvó el país, siguió el desarrollo y siguió la democracia, lo político vale la pena cuando se trata de salvar a Nicaragua”, argumentó el secretario de la Presidencia, Ernesto Leal
Se informó que durante la reunión solicitaron al cardenal Obando que conversara con el ex presidente Arnoldo Alemán para convencerlo de buscar un mecanismo para superar el impasse, no obstante, el líder religioso sugirió que se sentaran de una vez hoy para iniciar el proceso de diálogo. Ortega se comunicó con Alemán y se supo que éste no flexibilizó su posición.
ARREGLO CONO SIN PLC
Se asegura que los sandinistas están dispuestos a cumplir con o sin el respaldo de los liberales, por lo que se espera que la reunión de hoy sea bajo un ambiente tenso.
“Los liberales se sientan, esto (diálogo) arranca mañana, y si no se llega a un consenso, si los liberales no votan, los sandinistas acompañan la Ley Marco y se soluciona todo por esa vía, es decir, que se va a intentar superar el impasse por la vía de la Carta Magna con los liberales, y si no con Ley Marco sin los liberales”, destacó una fuente.
Las reformas constitucionales aprobadas en primera legislatura, son ocho artículos que apuntan a quitarle al Presidente de la República sus facultades como Ejecutivo, teniendo la Asamblea Nacional la potestad de destituir a los ministros y otros funcionarios que dependen de la Presidencia, así como ratificar el nombramiento de los mismos.
El acuerdo básico entre Ortega y Bolaños era asegurar que, si bien las reformas constitucionales iban a ser refrendadas en segunda legislatura, las mismas serían implementadas y puestas en vigencia mediante un consenso entre el Ejecutivo y el Legislativo.
No obstante, al día siguiente, la bancada del FSLN en conjunto con el PLC, que desconoce el acuerdo Bolaños-Ortega, aprobó los ocho artículos iguales a los que habían acordado en primera legislatura, sin incluir la disposición transitoria acordada sobre la implementación y vigencia de las reformas.
¿ORTEGA ENREDÓ TODO?
La interpretación de los sandinistas es que la disposición transitoria era válida únicamente para ratificar a los funcionarios públicos, no así para destituirlos, incluso, el diputado liberal Wilfredo Navarro dijo que Ortega, en su reunión con Alemán en El Chile, tras suscribir el acuerdo con Bolaños, les informó que el consenso sería para ratificar los ministros y demás funcionarios, y nada más.
«La preocupación del presidente Bolaños era relativa a la ratificación, eso nos lo expresó el comandante Ortega anoche (el miércoles) que estuvo hablando con nosotros», sostuvo.
El presidente del Parlamento, el sandinista René Núñez, también anotó que en el acuerdo «se plantea que la implementación de las reformas será de consenso, que muy claramente lo dice el artículo referido a la ratificación de los funcionarios públicos».
EL PUNTO DE LA CRISIS
En la aprobación de las reformas de ayer no se incluyó el punto dos del ‘acuerdo tripartito’ que manda incluir “una disposición transitoria de rango constitucional (para) que la implementación de las reformas sea fruto de una decisión consensuada” entre el Ejecutivo y el Legislativo.