- Corrientes arrasaron con carreteras y cultivos en Costa Rica y Panamá
AP
La magnitud de los daños causados por las inundaciones en el Caribe costarricense quedaba en evidencia al bajar el nivel del agua, mientras surgen críticas al Gobierno por una aparente reacción tardía.
Afectados relatan cómo pasaron hasta tres días sin ser socorridos, sin agua ni alimentos hasta el miércoles cuando ingresaron las primeras patrullas de la Cruz Roja y la Comisión de Emergencias (CNE).
El Gobierno no se apareció a ver qué pasaba con nosotros. Estábamos en la segunda planta y el agua nos llegaba al pecho, reclamó María Adela Duarte, vecina de Sixaola, localidad fronteriza con Panamá en el lado del Caribe, en declaraciones divulgadas ayer por el diario Al Día.
La Comisión reconoció que será hasta hoy que harán el acceso a otros poblados que aún están incomunicados.
El presidente de la CNE, Luis Diego Morales, insistió en explicar que las condiciones de caminos y del clima no permitían el ingreso por tierra, agua ni aire hasta ahora.
CARRETERA ARRASADA
Las inundaciones del fin de semana causaron estragos en la infraestructura de la zona, incluso una carretera recién construida en Sixaola a un costo de 12 millones de dólares quedó destruida en gran parte, aunque los inspectores aseguran que resistió.
Además, hubo más de 8,000 afectados, cinco fallecidos y varios desaparecidos.
Éstas fueron las peores inundaciones de los últimos 35 años, según los pobladores.
El Gobierno mientras tanto anunció la implementación de dos programas de desarrollo para la zona caribeña, con fondos procedentes del Banco Interamericano de Desarrollo por unos 60 millones de dólares.
VÍCTIMAS EN PANAMÁ
En el occidente de Panamá, las inundaciones han dejado un muerto, dos desaparecidos y unos 300 damnificados.
El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) dijo que unas 1,800 casas fueron afectadas por el desbordamiento de varios ríos en la provincia Bocas del Toro, fronteriza con Costa Rica. Medio centenar de viviendas quedaron destruidas por completo, agregó.
En total más de 12,000 personas fueron afectadas por el temporal. Unas 6,000 tuvieron que ser trasladadas a albergues temporales. Muchas de ellas comenzaron a retornar a sus viviendas, luego que cesaron las lluvias y las aguas bajaron.
Algunos se han encontrado con sus cosas llenas de lodo y dañadas, dijo un funcionario de Sinaproc.
Sin embargo, la Cruz Roja continuaba evacuaciones y traslados en otras comunidades apartadas de la provincia.
Funcionarios del Gobierno trabajaban en la apertura de caminos y carreteras para restablecer la comunicación terrestre en decenas de poblados que quedaron incomunicados y facilitar el envío de ayuda alimentaria y de medicinas.
Pobladores clamaban por alimentos y agua potable.
No tenemos agua, queremos comida, dijo Francisco Becker residente de la comunidad Finca 21 en la localidad de Changuinola.
Las autoridades de Salud temen que se desate un brote de malaria, una enfermedad que es endémica en la zona.
Las lluvias afectaron la producción bananera, la principal actividad del área, así como el turismo.
MUERTOS EN BRASIL
Los derrumbes de lodo que arrasaron varias barriadas situadas en las colinas y sepultaron a familias enteras, causaron la muerte a nueve personas mientras dormían, entre ellas a ocho niños, dijeron ayer las autoridades. Esto ocurrió en Sao Bernardo do Campo, en las afueras de Sao Paulo, Brasil.