Carol Munguía
Roman, Times, serif»>A 64 días exigimos justicia
¡Condena!
Carol Munguía
La causa abierta por el asesinato de la periodista chontaleña, María José Bravo Sánchez, está como quien dice entre camagua y elote.
Hay una proporción de elementos que me hacen sospechar que el victimario de nuestra compañera de trabajo en el Diario LA PRENSA, podría salir bien parado, porque intentan aparecer el crimen como un “accidente”.
Han “fabricado” el dictamen de balística sospechosamente. El victimario se niega a un jurado de conciencia, hay amistades entre quienes deben administrar la justicia con elementos afines al pacto y un centenar de periodistas llevan paso a paso el caso, con interés.
Levantando la moral ante este duelo patológico que embarga a los corresponsales y periodistas del Diario LA PRENSA, así como el periodismo nacional, en esta vida existen dos tipos de verdades. Una de ellas es la verdad común, que la poseen los testigos, la madre de María José, su pequeño hijo, sus compañeros de labor, amigos y población nicaragüense que deploró y continúa condenando el sangriento crimen.
Sin embargo, debemos prepararnos para la verdad legal, que es aquel fallo que muchas veces tiene un valor económico, un arreglo entre las partes a escondidas de la víctima, un pacto de partidos, en fin, una sentencia viciada.
Organizaciones nacionales e internacionales están iniciando una jornada en pro que se haga justicia ante abominable asesinato. Todos coincidimos que debe aplicarse rigurosamente la ley al culpable y sentar un precedente en la vida del periodismo nacional, porque no callarán jamás al periodismo —menos al nicaragüense— segando las vidas de valiosos elementos.
El Diario LA PRENSA ha sufrido en carne propia la muerte de nuestro director mártir, Pedro Joaquín Chamorro. Aquella noticia tambaleó los cimientos de Nicaragua entera, desde su familia hasta al último compatriota en el extranjero.
Volvemos a repetir la historia y hoy le toca a la familia de María José y siempre al Diario LA PRENSA.
Hasta ahora no he observado a un periodista amilanado. Estamos fortalecidos y recogemos la bandera del caído, y por tal razón, pedimos a la Policía Nacional de Chontales, que hace poco vivieron con el caso de Bluefields, un revés similar con sus compañeros muertos y cuya conclusión todavía esperamos, a la Fiscalía departamental y a la juez Rosa Inés Osorio, que se revistan de imparcialidad y que colaboren a aclarar este asesinato, conforme ocurrieron los hechos, porque esa muerte no puede quedar impune.
María José, desde Chinandega, ha recibido el respaldo de sus colegas, quienes demandan justicia y en cada uno de los noticieros locales se han pronunciado a favor de declarar culpable a Eugenio Hernández.
La Cámara de Comercio, apicultores, comerciantes, líderes políticos y empresas amigas han dado su respaldo en esta jornada que concluye el 25 de enero, día del juicio, en demanda de ¡Justicia para María José!
A todos ellos, muchas gracias, y a ustedes colegas les reitero, sólo hay una forma de conocer la corrupción, las obras buenas y la vida de un país, si no es por el trabajo de los periodistas.
¡Ojo al Cristo!
Corresponsal de Chinandega