Luis Alemán Saballos
Edgard Alexander López Romero, de 19 años, fue capturado por la Policía del Distrito Uno de Ciudad Sandino durante un operativo ejecutado la noche del pasado lunes en una vivienda ubicada de los semáforos de Linda Vista, dos cuadras arriba y dos al Sur.
López Romero era buscado por la Policía desde el 6 de septiembre del 2003, después que se fugó de las celdas preventivas del Distrito Uno de Ciudad Sandino donde estaba detenido para ser investigado por el asesinato del vigilante de la empresa Vanguard Security, Francisco José Lezama Téllez, de 50 años, ocurrida la madrugada del 23 de junio de ese mismo año.
El capitán Claudio Salas, jefe de auxilio judicial de la Policía del Distrito Uno, confirmó que López Romero fue encontrado culpable del asesinato del vigilante y una sentencia del Juzgado Primero de Menores lo condenó a seis años de prisión, misma que no cumplió porque logró escapar de las celdas policiales.
“Es un elemento extremadamente peligroso y además de este crimen tenemos conocimiento que está siendo buscado por el asesinato de una señora en el departamento de Carazo”, dijo el jefe policial.
EL OPERATIVO DE CAPTURA
El operativo de captura se realizó cerca de las 7:00 p.m. del pasado lunes y en el mismo participó un equipo de la Policía de Ciudad Sandino con el respaldo de patrullas del Distrito Dos.
López Romero fue sorprendido por los agentes policiales que cayeron sobre él cuando éste conversaba con un amigo en la acera de la casa de su padre.
Aunque no fue confirmado por el capitán Salas, un familiar de López Romero fue quien informó sobre su ubicación, después que el capturado intentó agredir a su propio padre.
Además del crimen del vigilante Francisco Lezama Téllez, López Romero es buscado por ser el supuesto autor del asesinato de la señora Fanny del Socorro Vado Palacios, de 58 años, quien falleció a consecuencia de las lesiones que le provocaron varios garrotazos que López Romero le habría propinado.
El hecho ocurrió el pasado 18 de octubre en el municipio de Jinotepe, en la vivienda de Vado Palacios, quien le había dado posada a solicitud de una abuelita del victimario que era familiar de ella.