- Era director de Meteorología de Tailandia cuando hizo el anuncio, y lo despidieron por ello
Sutin WannabovornBangkok/AP
Hasta hace dos semanas, Smith Thammasaroj era un profeta sin honor. Como director del Departamento de Meteorología de Tailandia, en 1998, fue acusado de intentar aterrorizar a sus compatriotas cuando formuló la advertencia de que la costa suroeste del país podía ser afectada por un letal tsunami.
El meteorólogo debió abandonar el cargo, tras ser acusado de ser un chiflado, de causar pánico innecesario, y de poner en peligro la industria turística que se desarrolló en torno a la isla de Phuket.
En la actualidad, Smith es tratado como una celebridad por haber pronosticado el devastador maremoto del 26 de diciembre en el océano Índico, en el que murieron más de 150,000 personas en torno a la región, entre ellos 5,300 en Tailandia. Otras 3,600 personas figuran como desaparecidas en este país.
Menos de una semana después de la tragedia, el primer ministro Thaksin Shinawatra designó a Smith como viceministro y lo puso a cargo de una nueva dependencia, la Oficina Nacional de Advertencia de Desastres, que trabajará con sismólogos nacionales y extranjeros para establecer un sistema de alerta de tsunamis.
Ahora, cuando Smith habla, la gente escucha. Y él tiene un nuevo mensaje: Estados Unidos tiene parte de la culpa por la gran cantidad de muertos causados por el desastre.
Smith dijo que si el Centro de Advertencias del Tsunami en el océano Pacífico, con sede en Hawai, hubiera actuado con rapidez, muchas vidas podrían haberse salvado.
“No estoy enojado con ellos por no advertir a Tailandia, pues en el momento del sismo no estaban seguros. Se limitaron a decir que era posible un tsunami luego del sismo”, dijo Smith a The Associated Press en una entrevista telefónica.
Pero, luego que marejadas gigantescas afectaron el sur de Tailandia, el centro tuvo más de una hora para alertar a la India, Bangladesh y las Islas Maldivas, “y si hubieran advertido a esos países, podrían haberse salvado miles de vidas”, señaló.