Protegidas por su pequeño refugio de hojalata, una joven madre espera que la ayuda internacional llegue al campo de Calang, Indonesia.

Temen epidemias por desorden en asentamientos

Burt HermanIndonesia/AP El chorrito que gotea por una roca se ha convertido en la fuente de agua potable de este campamento de refugiados. También es la ducha, y el basurero. Las víctimas de los tsunamis de los alrededores de la devastada ciudad de Calang, ubicada a unos 110 kilómetros al sur de Banda Aceh, llegan […]

Burt HermanIndonesia/AP

El chorrito que gotea por una roca se ha convertido en la fuente de agua potable de este campamento de refugiados. También es la ducha, y el basurero.

Las víctimas de los tsunamis de los alrededores de la devastada ciudad de Calang, ubicada a unos 110 kilómetros al sur de Banda Aceh, llegan diariamente a este asentamiento cada vez más numeroso que, según las autoridades, ha albergado a unos 7,000 sobrevivientes.

Los refugiados atan pedazos de metal corrugado a ramas de árboles para crear refugios improvisados y cobijar a sus familias en esta población pesquera, donde no quedó ni un solo edificio después de los tsunamis del 26 de diciembre.

A medida que el campamento crece escasean la sanidad y las fuentes de agua limpia. Esto ha causado, por ejemplo, la proliferación de la diarrea, y ha incrementado las amenazas de otras enfermedades, sostienen algunos médicos.

Helicópteros de otros países han estado realizando vuelos regulares hacia Calang para traer algunos suministros, dijo Syafrizal, coordinador logístico del gobierno local.

El mayor inconveniente es hacer llegar esas provisiones a las áreas vecinas que han quedado aisladas. Los helicópteros y los botes son los únicos medios para transportar esa carga, lo que limita seriamente la cantidad de ayuda que puede distribuirse.

“Nosotros tenemos algunos suministros, tenemos comida aquí”, declaró Syafrizal, que al igual que muchos indonesios usa un solo nombre. “Pero tenemos problemas sobre cómo llevarlos a otros campamentos”, expresó.

MILES SIN ENTERRAR

Más de dos semanas después que un maremoto mató a 104,000 personas en la provincia indonesia de Aceh, el Gobierno dijo ayer que está acelerando sus esfuerzos para recoger y enterrar 50,000 cadáveres, y construir refugios para sobrevivientes.

El Ministro de Bienestar Social, Alwi Shihab, dijo que 58,281 cadáveres recibieron sepultura en la devastada región del extremo norte de la isla de Sumatra, y que otros 50,000 estarían “desparramados” en el área.

Muchos cadáveres continúan dentro de edificios derrumbados y se están pudriendo en canales y ríos, en tanto el hedor continúa en partes de Banda Aceh, la capital provincial.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí