- Falleció ocho días después de haber recibido una estocada
- Sus familiares señalan a la Policía, de apoyar a los supuestos autores
Luis Alemán Saballos
Pablo Augusto Pérez, de 24 años, murió a las 2:00 a.m. de ayer domingo, tras ocho días de terrible agonía, luego que el pasado primero de enero fuera herido con un punzón que le metieron en el estómago, cuando se encontraba durmiendo en una vivienda en el barrio Anexo a Villa Venezuela, detrás de la Iglesia Séptimo Día, siete cuadras al sur y media cuadra al oeste.
Las lesiones, que supuestamente fueron propinadas por los hermanos Daniel y Eduardo Bonilla y un primo de ambos identificado únicamente como Alfredo, le dañaron el intestino grueso, el hígado y otros órganos vitales, lo que al complicarse le provocó una peritonitis, de la que no pudo recuperarse.
Pablo Augusto murió en su casa de habitación ubicada en Villa Xolotlán, de la Iglesia Una cita con Dios, tres andenes al sur y uno hacia el este.
Según testigos del crimen, los hermanos Bonilla llegaron hasta la vivienda de Andrea Briones Granados, donde el ahora occiso estaba dormido en el suelo después de celebrar la llegada del nuevo año.
Los sujetos no dijeron nada y uno de ellos llamado Alfredo le dio un puntapié y luego Daniel se agachó, metiéndole el punzón en el estómago.
El joven fue llevado al Hospital Alemán Nicaragüense, donde permaneció hasta el día sábado cuando sus familiares decidieron sacarlo porque, según afirmaron, los médicos les dijeron que no había mucho que hacer por él.
Briones Granados relató que los hermanos Bonilla, después de lesionar a Pablo Augusto, lo tomaron de los pies y lo arrastraron varios metros hasta llevarlo a la vivienda de ambos, que está ubicada cerca de donde el joven fue lesionado.
ACUSAN A LA POLICÍA
Familiares de Pablo Augusto Pérez acusan a la Policía del Distrito Seis, de inclinarse a favor de la familia de los autores del hecho, a quienes supuestamente protegieron cuando éstos desocuparon la casa donde habitaban, un día después de la agresión contra el hoy occiso.
Los hermanos Bonilla supuestamente fueron detenidos por un teniente de apellido Reyes, ubicado en el Distrito Seis de Policía, pero un día después, según Julio Corea, padre del occiso, fueron dejados en libertad.
La víctima, según su papá, nunca tuvo ningún roce con sus agresores. “Es más, ni los conocía, por eso no sabemos qué pudo ocurrir para que mataran a mi hijo”, señaló el señor Corea.