- Considera que no va con los cambios que están ocurriendo en el Gobierno, que está satisfecho con el trabajo que dejó y que el nuevo ministro recibe el camino “pavimentado” en el mejoramiento de la educación
Arlen Pérez
De traje negro, camisa blanca y corbata rojo vino, distinta a las de colores claros, pequeños dibujos o estampados que acostumbra a usar, en medio del ajetreo por desalojar el que fue su despacho, Silvio De Franco, antiguo ministro de Educación, dibuja una sonrisa y asegura primero que está satisfecho por el trabajo que desempeñó en ese cargo.
Con un comienzo de 2005 marcado por una posible huelga en el magisterio y el rumor de su destitución, De Franco se separa del cargo asegurando que lo hace porque no está a gusto con los últimos cambios en el gobierno.
¿Qué está tras la renuncia de Silvio De Franco?
Vine al ministerio porque siempre pensé que venía a trabajar para los niños, jóvenes y adultos de Nicaragua que necesitaban educación dentro del gobierno de Enrique Bolaños y dentro de esta nueva concepción de “la nueva era” que lo miraba básicamente como un cambio profundo en la cultura política.
Yo tengo una vocación de hacer políticas, pero no me siento político en el sentido clásico de la palabra. La mejor contribución que puede hacer un ministro para que un gobierno se luzca y un pueblo salga adelante es producir resultados positivos, no es tanto si la imagen de uno es alta, mediana o baja.
Se va dando una evolución del gobierno que va produciendo ciertos distanciamientos, ciertos cambios desafortunados de prioridades. No necesariamente ruptura, pero sí distanciamientos. A veces esa es la tendencia en algunos matrimonios que no se hablan mucho y comienzan a tener agendas separadas.
Las reuniones de gabinete se volvieron menos de contenido de políticas y en algún cierto sentido se va sintiendo cierta marginación, con ciertos miembros del gabinete que tienen sus propias agendas que no necesariamente son las agendas nacionales. No estoy diciendo que sean malvados, ni nada por el estilo, pero no son las agendas que van de cara a resolver un problema nacional y en un cierto sentido siempre me ha gustado tener libertad en lo que yo hago y pienso. Si uno no es claro con uno mismo, no es claro con la conciencia de nadie.
Su renuncia llega en medio del rumor en que lo iban a correr por hacer viajes de negocio ajenos al ministerio. ¿Es cierto eso?
No sé quién dijo eso. Cuando yo acepté este cargo fui muy claro con don Enrique que de vez en cuando debía realizar viajes personales por mi propia cuenta sin meter a nadie del ministerio y fueron mínimos. El único viaje personal que realicé el año pasado fue por la boda de mi hija, decir que eso es abusar, me parece ridículo.
Nunca abusé de ese acuerdo, un solo viaje hice, los otros fueron todos absolutamente para conseguir recursos, dinero, minimizando la cantidad de días.
¿Qué fue lo que ocurrió con el Apre (Partido Alianza por la República)?
Lo del Apre fue una idea que ni siquiera a mí personalmente se me preguntó, sino que de repente había una reunión y se comienza hablar de un cheque que había que dar y decir de qué departamento se hace cargo uno.
A mí me parece un error tratar de crear un partido nuevo. No soy persona que voy a seguir una instrucción porque alguien me la dio, sino que tiene que haber una racionalidad clara detrás de todo eso, un motivo, una intención. Me sentí mal y por supuesto no di ningún cheque y no participé.
¿No le preocupa que con su renuncia no haya continuidad con las políticas educativas?
Creo que siempre existe un riesgo, pero hay una diferencia sustantiva. La composición de todo lo que tiene que ver con el financiamiento y las políticas está ligado totalmente con la cooperación internacional, ese ha sido uno de los éxitos principales.
Hay metas establecidas, modalidades que si no se dan no se da financiamiento.
¿Pero eso no crea una dependencia de la cooperación internacional que podría terminar siendo riesgosa?
La diferencia es que antes era préstamo. Ahora la composición es mayormente de donación, el porcentaje de préstamo es mínimo. Eso asegura que habrá una continuidad en las políticas.
Creo que va habrá una continuidad bastante grande, no sólo una dependencia de recursos externos, que sí va a ejercer cierta presión obviamente, pero que al mismo tiempo hay consenso alrededor de ella.
¿Qué va a pasar con programas como la Telesecundaria y la educación radiofónica, cuando acabe el financiamiento de la Unión Europea?
Con ese apoyo hay compromiso de que no sea un apoyo de tres años, es un apoyo que se está renovando, mostrando resultados. Pero es hasta el 2015, no es a corto plazo, por eso es importante el involucramiento de toda esa cooperación en torno a políticas, ya no en torno a proyectos.
Cuando entró dijo que la educación en Nicaragua era mediocre. ¿Cuál es el trabajo que usted deja pendiente?
El camino está “pavimentado”. Hay que darle continuidad a iniciativas como la relevancia de la educación, refinar lo que ya se trabajó y extenderlo.
¿Qué pasará con los cambios en el currículo como la educación para la vida y la educación en salud, si no los apoya el nuevo ministro?
Siempre hay una cierta discrecionalidad, pero creo que cualquier persona que venga va a tener que demostrar que tiene algo muchísimo mejor que eso y eso toma tiempo porque esto no lo improvisamos de la noche a la mañana. Además, en dos años de gobierno es difícil plantear nuevas iniciativas, nuevas cuestiones sobre todo de cara al financiamiento.
Se le critica un recorte de becas en la Universidad Católica, ¿a qué se debió ese recorte?
Ese convenio se firmó en tiempos de Humberto Belli (ex ministro de Educación) y decía que si las personas no cumplían con una nota mínima, claramente perdían la beca, y lo que hice fue aplicar las cláusulas del convenio. Recuerdo que delante de don Enrique, con el padre Silvio Fonseca, vimos esos casos y se miraba que no cumplían. El mismo Humberto Belli me mandó una carta diciéndome que me felicitaba por haber cumplido con el espíritu y haber hecho efectivo lo que el convenio decía. Yo creo que no hay que confundir ser católico con ser mediocre.
¿Qué recomienda para incluir a los más de 800 mil niños fuera de la educación?
La cooperación externa no puede hacer todo lo que no hacemos los nicaragüenses, creo que la educación tiene que tener una prioridad muchísimo más grande que la que tiene en el presupuesto nacional y no estoy diciendo en contraposición con las universidades.
El asunto es que la educación básica y las nuevas modalidades aunque van a tener ese apoyo que hemos conseguido con compromisos de largo plazo, se tiene que sostener más.
Se mostró que con las modalidades que inauguramos se puede llegar a más gente adaptando la educación a las condiciones de la gente y no al revés.
¿Cuánto dinero necesita Nicaragua para cubrir las necesidades mínimas en educación?
Cuando comenzamos en el Ministerio de Educación el presupuesto estaba en cien millones de dólares, este año van a ser alrededor de 150 millones de dólares, con la pequeña diferencia que la ejecución en el año 2001 era solamente del 64 por ciento del presupuesto, en el 2002 subió al 90 por ciento, después llegamos al 98 por ciento y este año estamos cerrando aproximadamente en eso, no cerramos en el cien porque hubo un atraso con unas licitaciones.
Aparte de eso hay dos déficits, uno de cobertura y extensión y otro de relevancia y calidad. De nada te sirve tener a todos en la escuela si lo que se tiene es algo mediocre, irrelevante y de baja calidad.
Si hacemos ese cálculo doble tendríamos que estar gastando de entrada unos 300 millones de dólares al año, lo cual no se puede lograr de la noche a la mañana, tendría que hacerse en un período de cinco años. Creo que en unos diez años tendríamos solucionado el problema sustantivo de Nicaragua.
El reclamo salarial de los maestros coincide con lo planteado en el Plan Nacional de Educación que propone que en el 2005 los maestros devenguen un salario igual a la Canasta Básica.
Lo del Plan Nacional de Educación está basado en supuestos que se dan en el crecimiento de las posibilidades de Nicaragua. Los maestros tienen mi simpatía y se tiene que llegar a un compromiso entre lo que exige las condiciones globales del país y lo que los maestros necesitan.
Tengo un gran respeto por los sindicatos, creo que son personas muy racionales. Con José Antonio (secretario general de ANDEN) a quien le digo cariñosamente “el diputado”, hemos tenido una relación excelente, al igual que con los otros sindicalistas y creo que si pensamos todos en Nicaragua y cedemos un poquito por aquí y otro poquito por allá, se pueden mejorar las cosas.
LO QUE VIENE
¿A qué se va a dedicar Silvio De Franco ahora que deja el ministerio?
Yo sigo en la educación, esa ha sido mi vocación y mi pasión y sigo en ella. Voy a tratar, no lo he hablado, pero estoy seguro que va a pasar, yo enseño en varios países al mismo tiempo, he enseñado en Bolivia, Paraguay, México y cuando sepan que ya estoy disponible seguramente me llamarán.
Me interesa mucho un libro que nunca terminé, uno que tiene que ver con todas las experiencias que ha habido, la formación de capital social, la cultura política.
Además, voy a regresar a enseñar en la universidad en Nicaragua, básicamente en la universidad Thomas More.
¿Qué es lo más importante que le dejó el MECD?
Salgo con una admiración enorme por los docente de Nicaragua. La labor que realizan muchas veces en condiciones francamente infrahumanas, con una paciencia impresionante para mí han sido un ejemplo y ha sido de las cosas que me ha motivado.
CANAL 6 SALE EL 15
El ministro Silvio De Franco anunció que el 15 de enero se lanza el Canal 6, que tendrá un perfil educativo que refuerce las políticas del Ministerio de Educación. Según De Franco, la deuda de 25 millones de córdobas que tenía el Canal ya ha sido “arreglada”.