- Intentaba sacar una pelota que se había ido al fondo del hoyo
Luis Alemán Saballos
El temor a que le pegaran por la pérdida de una pelota que se había ido a un sumidero de 12 metros de profundidad, llevó a Juan Carlos Pérez González, de 12 años, a meterse dentro del hoyo y cuando ya iba de regreso resbaló y cayó al fondo del sumidero.
El hecho ocurrió a las 12:00 m. de ayer jueves en Los Laureles Sur, del autohotel Oasis, dos cuadras arriba y dos cuadras al sur.
María Leonor Guerrero, abuela del pequeño, relató que todo se trató de una vagancia del chavalo por recuperar una pelota.
Roberto Antonio González Guerrero, tío de Juan Carlos, afirmó que su sobrino junto a varios chavalitos más jugaban con una pelota frente a una casa en construcción, cuando una de sus hermanitas pateó el balón y éste fue a caer al fondo de un sumidero en construcción.
“Yo le dije que no se metiera que era peligroso, pero él insistió por temor a que le pegaran por la pelota que era ajena”, relató.
Ante la insistencia, uno de los chavalos buscó una cadena de metal de la que se agarró Juan Carlos para bajar unos cinco metros hasta donde estaba una escalera. Luego bajó hasta el fondo y tomó la pelota.
La misma escalera fue usada por Juan Carlos para subir hasta alcanzar la cadena la que tomó con una de sus manos, mientras con la otra agarraba la famosa pelota.
“Yo tenía agarrada de un extremo la cadena y halaba hacia arriba a Juan Carlos, pero la cadena no aguantó y mi sobrino cayó al fondo”, dijo González Guerrero.
Socorristas de la brigada de rescate de la Cruz Roja Nicaragüense que rescataron al niño, relataron que el niño estaba consciente cuando lo sacaron pero que presentaba fracturas en ambos brazos y una lesión cervical.