- Este movimiento armado se rindió el martes tras tomar un edificio policial
Carla SalazarAP
LIMA.- El movimiento nacionalista dirigido por el ex militar Antauro Humala, que afronta una severa pena de cárcel tras liderar una insurrección en una ciudad andina, no desaparecerá rápidamente, según analistas.
Humala, un mayor retirado del Ejército y que tiene como seguidores a ex soldados y reservistas, enfrenta cargos por múltiples delitos como rebelión, tenencia ilegal de armas, homicidio y asociación ilícita para delinquir. Podría recibir 35 años de cárcel y hasta se ha mencionado la cadena perpetua.
Humala y un centenar de hombres armados se apoderaron el sábado pasado de la comisaría de Andahuaylas, a 443 kilómetros al sudeste de Lima, exigiendo la renuncia del presidente Alejandro Toledo. Cuatro policías fueron muertos por sus seguidores en un incidente posterior.
El sociólogo Nelson Manrique consideró que sería equivocado pensar que la detención de Humala y la rendición de sus hombres, el martes, signifique el fin del Movimiento Etnocacerista y de la carrera política de su líder.
“Durante estos años, el Movimiento Etnocacerista ha construido una estructura orgánica, ha desarrollado escuelas de cuadros con formación militar pero también ideológica, y ha construido una prensa que llega a buena parte del país”, comentó Manrique a la AP.
Dijo que la imagen de “mártir” que va a darle la prisión a Humala, le permitirá obtener réditos políticos.
El Movimiento Etnocacerista” propugna la fundación de una “nueva república” basada en la fusión de ideas nacionalistas, herencia del imperio incaico, y la admiración por el mariscal peruano Andrés Avelino Cáceres, líder de la resistencia peruana en las serranías durante la guerra con Chile (1879-1883).
Apelando a un discurso nacionalista, antichileno, reivindicativo de las masas indígenas, Humala ha captado la simpatía de jóvenes de sectores postergados de la sociedad.
“El discurso radical le servía para llegar a determinados sectores sociales. En sectores juveniles, de población que es además marginada, discriminada, excluida, es un discurso que pega con mucha facilidad”, sostuvo Manrique.
Dijo que en éstos existe mucha impaciencia, rabia, impotencia acumulada por una larga crisis económica en Perú, donde “9 de cada 10 peruanos no cree en los sistemas de representación, en el Presidente, en los partidos políticos”. Más del 50 por ciento de la población peruana vive en la pobreza.
El grupo de Humala se lanzó al asalto de la comisaría acusando al gobierno de Toledo de corrupto y de haber vendido el Perú a los intereses de capitalistas chilenos.
El sociólogo Jaime Antezana consideró que el etnocacerismo, en la medida que avanzaba hacia un fundamentalismo y hacia un proyecto de guerra puede significar un problema.
«Aunque marginal, el apoyo que recibió nos revela un serio problema que debemos encarar», sostuvo.
“NO MINIMIZARLOS”
La también socióloga Ana María Quiroz dijo que no se debería minimizar al movimiento de Humala. “En su momento Sendero (Luminoso) fue visto como un grupo insignificante y no fue tomado en cuenta. Tendemos a ‘ningunear’ todo con mucha facilidad y eso no es muy prudente”, dijo a un diario local.