- Grupo nacionalista que mantuvo ocupado edificio policial se rindió y entregó las armas
- Crisis duró cuatro días y dejó un saldo de cuatro policías muertos, según autoridades
Martín MejíaAP/Andahuaylas, Perú
Un grupo nacionalista armado que mantenía tomada una comisaría de esta ciudad del sudeste peruano, se rindió ayer poniendo fin a una crisis de cuatro días que dejó cuatro policías muertos.
Los rebeldes, vistiendo uniformes militares de camuflaje, salieron del local policial, formaron una fila y colocaron sus armas en el suelo.
Luego, en medio de los vítores de la población, fueron conducidos para abordar tres autobuses estacionados al frente de la comisaría, mientras hacían con la mano una “V” en señal de victoria y cantaban el himno del Ejército, según observó un fotógrafo de la AP.
La operación de entrega de armas estuvo a cargo del general de la Policía, Félix Murazzo, quien encabezó las negociaciones con el grupo rebelde, luego del arresto de su líder el mayor retirado del Ejército, Antauro Humala, el lunes en la noche.
Humala y su grupo, conformado por un centenar de ex soldados y reservistas del Ejército, asaltó el sábado la comisaría de Andahuaylas, 443 kilómetros al sudeste de Lima, y tomó a policías como rehenes exigiendo la renuncia del presidente Alejandro Toledo.
Humala y sus seguidores exigían la renuncia de Toledo porque lo acusan de haber vendido Perú a los intereses de capitalistas chilenos.
TRASLADADO A LIMA
Toledo, quien asumió la Presidencia en el 2001 con 59 por ciento de aprobación, actualmente sólo cuenta con un nueve por ciento de apoyo popular, debido a escándalos de corrupción que involucran a sus familiares y allegados.
En una posterior emboscada los rebeldes “humanistas” dieron muerte a cuatro efectivos, según las autoridades.
Humala fue trasladado ayer a Lima en un avión de la Fuerza Aérea.
El líder insurgente, que vestía un pantalón deportivo y una camiseta gris, sonreía mientras caminaba esposado hacia una camioneta de la Policía para ser conducido al local de la Dinincri, la Dirección Nacional de la Policía Criminal.
Poco antes, el presidente Toledo, dirigiéndose a periodistas, comentó que se mantenía al tanto minuto a minuto de la operación policial que condujo a la rendición de los insurrectos.
SIN CONTEMPLACIONES
“Aquí no habrá contemplación alguna, hemos hecho todo por evitar la pérdida de más vidas, pero el peso de la ley caerá”, dijo el mandatario, tras la llegada a Lima de los cuerpos de los policías caídos.
Humala, líder del autodenominado Movimiento Etnocacerista, fue arrestado el lunes con seis de sus seguidores, luego de fracasar las conversaciones para negociar su entrega.
LE SIGUIERON SUS HOMBRES
Después de la rendición del líder del grupo, Antauro Humala, el lunes, en la comisaría ocupada quedó el resto sus hombres, que mantuvieron 17 rehenes, entre policías y soldados hasta rendirse ayer.
En reemplazo de Humala, uno de sus seguidores, quien se hacía llamar solamente “capitán”, había asumido la dirección del grupo, según contó el sacerdote Domingo Paliza, quien fungió inicialmente como mediador.
Según el sacerdote, los seguidores de Humala querían entregarse pero exigían la presencia de la Cruz Roja Internacional como garantía.
INTENSA BALACERA
Unas horas después de la rendición del grupo nacionalista Movimiento Etnocacerista, la emisora Radioprogramas reportó una intensa balacera en un cerro aledaño donde se encontraban apostados francotiradores del Ejército, quienes, según la versión radial, repelieron a pobladores adeptos a Antauro Humala, líder del grupo, que intentaron atacarlos.