Wade Boggs ganó cinco títulos de bateo en la Liga Americana y conectó 3,010 hits.

Al galope

Boggs abriendo las puertas de Cooperstown Edgard Tijerino M. Wade Boggs amenazante en el cajón de bateo con su mirada de lince y los músculos crispados, listo para saltar brusca y efectivamente sobre el lanzamiento en camino. Esa fue la más grande pesadilla del pitcheo de la Liga Americana entre 1982 y 1999. Ayer, el […]

  • Boggs abriendo las puertas de Cooperstown

Edgard Tijerino M.

Wade Boggs amenazante en el cajón de bateo con su mirada de lince y los músculos crispados, listo para saltar brusca y efectivamente sobre el lanzamiento en camino. Esa fue la más grande pesadilla del pitcheo de la Liga Americana entre 1982 y 1999.

Ayer, el cinco veces campeón de bateo de ese circuito, el hombre que fue capaz de 7 temporadas consecutivas con más de 200 hits y 100 anotadas; quien registró porcentajes de 368, 357, 363 y 366 puntos en un alarde de consistencia resplandeciente; un bateador de 3,010 hits que estuvo en 12 Juegos de Estrellas y fue ganador de Guantes de Oro como tercera base jugando para Medias Rojas, Yanquis y Tampa, entró al galope al Salón de la Fama de Cooperstown, obteniendo 474 votos de 516 posibles.

Es apenas el pelotero número 41 que abre las puertas del Salón en su primer intento. Hemos visto cómo estrellas del calibre de Juan Marichal y Joe Dimaggio, han tenido que esperar.

Boggs no estuvo solo. El gran intermedista Ryne Sandberg, que fue un temible enemigo para Denis Martínez, consiguió el 76.2 por ciento de los votos, y se metió hasta la cocina de Cooperstown, borrando las frustraciones sufridas en el 2003 y el 2004.

Qué pena por el super-relevista Bruce Sutter, un moderno “Buitre” y el tirador derecho Bert Blyleven, que continúan en el círculo de espera junto con el artillero Jim Rice, Ander Dawson, Lee Smith, Rich Gossage y Jack Morris.

Lo de Boggs era obvio. Y uno piensa que la ausencia de su nombre en 42 boletas, indica mucha distorsión en las valoraciones de quienes son calificados como expertos.

En 1988 cuando Boggs lideró las ligas mayores en average de bateo (.366), porcentaje en base (.476), carreras (128), bases por bolas (125) y dobles (45), se convirtió en el primer jugador desde 1900 en tener seis temporadas consecutivas de 200 hits y se unió a Lou Gehrig como los únicos jugadores en tener tres temporadas de 100 bases por bola y 200 hits en sucesión.

Al año siguiente en 1989, siempre con Boston, Boggs agregó otra campaña de 200 hits y 100 anotadas con promedio de 330 puntos.

No estaba mal para un tipo que muchos dijeron nunca jugaría en las Ligas Mayores porque no podía batear con poder. Si creen que la esencia del juego ofensivo es no sacarte out, entonces Walter Hriniak, ese gran entrenador, tenía razón al decir que Boggs era en esos momentos, el más puro de los bateadores de las mayores.

CONTRA PRONÓSTICOS

A Wade Boggs siempre le buscaron defectos, pero derrotó una y otra vez todos los cuestionamientos. No batea con corredores en posición anotadora, se dijo, pero ¿su average de 341 no es lo suficientemente bueno?

¿Y qué hay de casi 350 con las bases llenas y más de 315 contra el pitcheo zurdo, en ruta a su deslumbrante 328 en 9,180 veces al bate?

Un bateador es ahora Ichiro Suzuki. ¿Cómo dominarlo si batea de todo? Bateadores puros como Boggs fueron George Brett, Rod Carew y Tony Gwynn entre otros.

Cierto, Boggs no fue un hombre de poder como lo demuestran sus 118 jonrones en 18 temporadas, pero su incidencia ofensiva fue innegable, y los Yanquis todavía lograron sacarle provecho.

Su ingreso al Salón al galope en el primer intento, estaba escrito diría Diógenes. En ciertos momentos, pareció ser producto del frotamiento de la Lámpara de Aladino. Un bateador merecedor de párrafo en Las Mil y una Noches.

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