Francisco Jarquín Soto
El club Masachapa ha dejado una pobre impresión en sus primeras fechas del Torneo de Apertura de Futbol con las goleadas que recibió, la primera de 7-0 ante el Real Estelí y 9-0 el domingo pasado con los Caciques del Diriangén, en Diriamba.
En medio de la frustración de los resultados, los directivos mareños no están nada sorprendidos debido a la situación económica que está viviendo el equipo.
“Lo que pasa es que previo a los partidos con Estelí y Diriangén teníamos tres semanas de no entrenar, porque la mayoría de los jugadores se dedican a la pesca y andaban embarcados para conseguir dinero para las fiestas de fin de año y los regalos para su familia”, comentó Mario Romero, vicepresidente de la directiva de Masachapa.
El asunto fue que para el juego en Estelí y también en Diriamba sólo diez jugadores viajaron con el club y sin entrenamiento alguno. Ni siquiera completaron el once para que salieran completos al terreno.
“Era peor si no viajábamos a esos partidos porque la multa que te ponen es de diez mil córdobas y no podíamos darnos ese lujo”, agrega el dirigente.
SIN APOYO ALGUNO
La situación de Masachapa es tan crítica que sólo a dos jugadores, Rosendo Dolmus y Michael Quintanilla, quien también funciona como entrenador, reciben en pago la “lujosa” cifra de mil quinientos córdobas mensuales, para el resto lo que les dan es una ayuda de cien córdobas semanales.
Una de las principales causas de esa penosa situación, es porque Masachapa dejó de percibir 50 mil córdobas mensuales que le daba hace dos años el Ingenio Montelimar y que en el último año se había reducido a 15 mil por el bajo rendimiento del conjunto, y tampoco perciben la ayuda que les daba la Alcaldía de San Rafael del Sur.
“Con eso resolvíamos bastante pero sin eso, ahora sólo mi hermano Juan Romero, Melvin Narváez y yo, estamos manteniendo al equipo por el costo de 25 mil córdobas mensuales. Pero quién sabe cuánto más podamos soportar porque mantener a un club no es nada fácil, peor en estas condiciones”, concluyó Romero.
LA NÓMINA
De 25 jugadores que tiene derecho a inscribir, Masachapa sólo tiene 16 en la nómina, precisamente por las pésimas condiciones económicas en la que está el club.
“A veces inscribimos a jugadores que se van dos o tres semanas de pesca y hasta después se reportan al equipo. Pero tenemos que comprenderlos porque el futbol no les resuelve sus necesidades sino que es una distracción”, dijo Mario Romero, directivo de Masachapa.
Hasta ayer comenzaron los entrenamientos para el Torneo de Clausura de Futbol, sin embargo lo único que les preocupa ahora es buscar la forma cómo no descender a Segunda División.
“Estamos esperando que nos siga apoyando la Alcaldía de San Rafael del Sur, pero como ganó el PLC en las elecciones pasadas no sabemos si ellos van a apoyarnos con el combustible y un poco de dinero”, agregó Romero.
El único apoyo que tienen por ahora es de Hyundai con el transporte a los departamentos.