Una niña damnificada por el sismo se alimenta con arroz y lentejas, uno de los principales alimentos de los refugiados.

Los huérfanos del maremoto

Bhagwan SinghNAGAPATTINAM/(AFP) Las entidades humanitarias y las autoridades están preocupadas por cientos de niños indios que se han quedado huérfanos en el maremoto, convirtiéndose en un bien codiciado por muchos para cobrar la ayuda gubernamental prometida por cada uno de ellos. En el Estado indio más afectado por la catástrofe, Tamil Nadu, Jayashri, de 3 […]

Bhagwan SinghNAGAPATTINAM/(AFP)

Las entidades humanitarias y las autoridades están preocupadas por cientos de niños indios que se han quedado huérfanos en el maremoto, convirtiéndose en un bien codiciado por muchos para cobrar la ayuda gubernamental prometida por cada uno de ellos.

En el Estado indio más afectado por la catástrofe, Tamil Nadu, Jayashri, de 3 años, dice que sus padres se han ido “al este”, lo que en su aldea significa a la playa o a la pesca, y quiere ver a su hermana Nitia, de 6 años, y su hermano de 10 años, Gunasekaran.

Perdió de vista a sus hermanos cuando su abuela materna se la llevó a un campo de supervivientes de la localidad costera de Nagapatinam, el distrito más afectado por las olas gigantescas que dejaron más de 5,500 muertos.

Se desconoce el número exacto de niños que se han quedado huérfanos en la tragedia, pero solamente en el distrito de Thanjavur han sido identificados al menos 145.

En los refugios de Nagapattinam, los servicios sociales encontraron a 50 en espacio de dos horas. Los hermanos de Jayashri se encuentran con su abuela paterna.

Estas abuelas podrían formar parte de los indios que aspiran a meterse en el bolsillo las 200,000 rupias (4,544 dólares) que el Gobierno local y federal ofreció por cada huérfano.

La mitad de esta cantidad —descomunal para un país en el que el salario mensual medio es de 50 dólares— tiene que ser ingresada en una cuenta de ahorro hasta que los niños alcancen la mayoría de edad.

INTERESADOS INESCRUPULOSOS

Pese a esta precaución, son muchos los interesados sin escrúpulos. Según un responsable del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), un hombre ha querido llevarse a un niño diciendo que era su tío, cuando era mentira.

“Por supuesto, estos huérfanos son valiosos para sus familias e incluso para gente de fuera, debido a la ayuda prometida por el Gobierno”, explicó Vidyaakar, director de Udhavum Karangal, una Organización no Gubernamental (ONG) de Madras, capital de Tamil Nadu.

Vidyaakar teme que una vez que los tutores hayan recuperado parte del dinero o no consigan cobrarlo devuelvan a los niños. Su ONG afirma haber publicado en vano un anuncio en un diario proponiendo ocuparse de los “huérfanos de los tsunamis”.

“La suerte de estos niños nos preocupa porque constatamos que en la mayoría de los casos los reclaman familiares que esperan cobrar el dinero del Gobierno”, dijo un responsable de Tamil Nadu, que no ha querido revelar su identidad.

TEMBLORES EN ISLAS INDIAS

En las últimas 24 horas se registraron 90 réplicas sísmicas en los archipiélagos indios de Andaman y Nicobar, donde más de 800 personas murieron hace una semana en el maremoto que devastó el sureste asiático, informó este domingo el departamento de Meteorología Nacional.

Las réplicas fueron igualmente moderadas, a excepción de una sacudida de 6.3 en la escala de Richter.

Los niños sin padres son un bien codiciado por muchos que pretenden cobrar la ayuda del Gobierno por cada uno de ellos

Han aparecido tíos de “mentira” que quieren llevarse a los niños

PERRO SALVA A NIÑO

“¡Escapa!”’, gritó el esposo desde el techo después de haber divisado las inmensas olas.

La orden fue simple, pero le presentó a Sanguita un dilema: ella tenía tres hijos, pero sólo dos brazos.

Sanguita pensó que nunca más los vería. Pero el perro de la familia observó lo que el niño hizo.

Mientras el agua llegaba a los talones de Sanguita cuando subía la montaña, el perro llamado Selvakumar se sumergió en la cabaña para buscar a Dinakaran, su otro hijo.

El canino, con empujones, ladridos y mordiscos, llevó en su hombro al niño hacia arriba de la colina.

Sanguita, que al igual que muchos otros indios, no tenía idea de la tragedia que estaba teniendo lugar abajo. Luego que cruzó la avenida principal y se sintió segura, comenzó a gritar en medio de llantos, pensando que había perdido a su hijo mayor.

ABANDONAN EL PESCADO POR MIEDO

El pescado ha desaparecido del menú en Sri Lanka por miedo a que muchos peces se alimenten de cadáveres de las víctimas del maremoto del 26 de diciembre, dijeron este domingo comerciantes de la capital.

“Tenemos pescado en los mercados traído por los pescadores que han pasado tres semanas en el mar”, explicó un responsable del principal mercado de pescado de Colombo, W. S. Dharmawardene.

“Pero no tenemos compradores. La gente ha dejado de comer pescado porque teme que los peces grandes se hayan alimentado de cadáveres”, agrega.

Las pescaderías están prácticamente cerradas en la capital, donde los supermercados sólo venden conservas importadas de atún, salmón o caballa.

Los precios del pescado y mariscos han caído haciendo la situación todavía más difícil para los pescadores y sus familias que han perdido sus casas.

El devastador maremoto del pasado 26 de diciembre que barrió las costas del Océano Índico dejó 29,729 muertos y 5,240 desaparecidos en Sri Lanka, anunció el domingo la Presidencia del país.

En un colegio en Matara, localidad sureña de Sri Lanka arrasada por los tsunamis, cientos de siniestrados hacinados en las aulas comerán arroz y lentejas, pero esta ayuda llega demasiado despacio.

Voluntarios de la región entran y salen del patio de esta escuela de secundaria, donde un equipo de médicos surcoreanos improvisó un puesto, pero sus caras relucientes contrastan con los rostros extenuados de los refugiados que esperan angustiados la llegada de ayuda.

Los donativos empiezan a llegar al sur de Sri Lanka, pero a un ritmo muy lento, y como la llegada de los cargamentos de comida es irregular, se forman peleas que requieren la intervención de los militares.

En el colegio de Rahuna, en el sur de Matara, 2,000 personas son más afortunadas ya que por ahora duermen bajo un techo y tienen comida, pero este privilegio está en peligro con el aumento diario de refugiados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva a cabo una carrera contrarreloj para evitar epidemias de diarrea o cólera, y no disimula su preocupación ante posibles brotes de malaria.

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