Tres menores fueron asesinados en la segunda mitad de enero. Esta tragedia marcó fatídicamente a los nicaragüenses residentes en Costa Rica.

Tragedias entre nicas

La tragedia tuvo trasfondo de violencia entre la comunidad nicaragüense en Costa Rica en el 2004. Los celos marcaron los más funestos homicidios y asesinatos, tanto así que ocuparon los principales titulares de los medios en estas dos naciones. Ésta es una cronología de esos hechos Josué BravoCorresponsal/Costa Rica Este año que recién termina, muchos […]

  • La tragedia tuvo trasfondo de violencia entre la comunidad nicaragüense en Costa Rica en el 2004. Los celos marcaron los más funestos homicidios y asesinatos, tanto así que ocuparon los principales titulares de los medios en estas dos naciones. Ésta es una cronología de esos hechos

Josué BravoCorresponsal/Costa Rica

Este año que recién termina, muchos nicaragüenses que emigraron a Costa Rica vivieron su tragedia. La muerte llegó a varios hogares de inmigrantes con diferente rostro ocupando primeras planas de diarios y muchos minutos de noticieros de radio y televisión, en medios de Costa Rica y Nicaragua.

16 de enero: En San Carlos, al norte de este país, un choque entre un camión y un trailer dejó sin vida a cinco personas, entre ellas cuatro nicaragüenses que integraban una humilde familia originaria de Chontales, que se dedicaba a la agricultura. En el accidente murieron Luis Oporta Lombis, de 30 años; su esposa Jeannette González, de 32; y sus hijos Luis y Margaret, de 11 años y 18 meses respectivamente. Ellos retornaban a casa en un camión Isuzu luego de haber comercializado unos tubérculos. La otra víctima fue un costarricense que conducía el trailer.

PADRE MATA A SUS TRES HIJOS

22 de enero: el nicaragüense Wilmer López asesinó a balazos a tres de sus hijos y luego se suicidó, en un barrio marginal al norte de San José, la capital de Costa Rica. Además hirió en el abdomen a su esposa Marta Alvarado Lacayo, de 33 años, y a su cuñado de 11, quienes se recuperaron luego en el Hospital México, de San José.

Aparentemente, y a pesar de tener prohibido cualquier acercamiento a la mujer, López merodeó días antes por la vivienda y ese día llegó con un arma calibre 22 en mano. Al verlo, un hijo de 9 años salió en carrera a la casa de su abuela para advertir que a su mamá la iban a matar. Allí estaba desde horas tempranas una hermanita, de 7. Por esta razón, estos dos pequeños sobrevivieron. Estos crímenes ocurridos por problemas pasionales consternaron a Costa Rica y Nicaragua.

HALLAN NIÑO ENTERRADO

24 de enero: la Policía Judicial descubrió enterrado en un cafetal el cuerpo del niño Francisco Danilo Gutiérrez López, de año y nueve meses, quien luego se comprobó que fue asesinado por su propio padre en julio del 2003.

El hallazgo tuvo lugar en Guatuso de San Rafael de Poás, Alajuela, luego que la madre del menor, María Jesús López López, denunció a su ex compañero de apellido Gutiérrez como el responsable del homicidio. Ella dijo a las autoridades que el hombre la obligó a guardar silencio por varios meses bajo amenaza.

FALLECEN NICAS INDOCUMENTADOS

8 de mayo: dos nicaragüenses, un motociclista y un peatón, fallecieron la noche del sábado, y otros dos resultaron con lesiones producto de un accidente de tránsito, ocurrido en una carretera de la comunidad de San Jorge, en San Carlos, al norte de San José.

De acuerdo con versiones policiales, Santos Alberto Hernández Castillo, de 26 años, y Mario César Corea, de 24, fueron los fallecidos; mientras que Marlon Madrigal Martínez , de 29 años y Osman Betanco, de 20, sufrieron fracturas en el cuerpo. Todos son nicaragüenses indocumentados que trabajaban en la zona como peones agrícolas.

Al parecer, Hernández Castillo, conductor de la motocicleta, viajaba junto a Madrigal Martínez a exceso de velocidad, arrollando a los peatones Mario César Corea y Osman Betanco en una curva muy pronunciada.

NIÑOS MUEREN ARROLLADOS EN LA VÍA

16 de mayo: La muerte viajó a gran velocidad por una carretera de la comunidad de Río Cuarto de Grecia, al norte de San José. Dos adolescentes, hijos de padres nicaragüenses, fallecieron arrollados sobre el pavimento por un furgón cargado de piña, informó la Policía.

Los fallecidos fueron los hermanos Wilbert y Johnny Sequeira Pérez, de 13 y 14 años. El hecho fue en una curva de la carretera que queda a unos 500 metros de la casa de las víctimas.

Aparentemente el conductor del vehículo, Roy Chacón, viajaba a alta velocidad sobre la curva, perdió el control del trailer, dio una voltereta y luego impactó a los menores por la espalda.

MATA A SU MUJER

10 de octubre: Rebeca Ortega Téllez, de 27 años, fue asesinada de tres disparos por Raúl Reyes, de 35, quien durante más de 15 años fue su compañero sentimental y padre de sus tres hijos, informó la Policía.

El crimen ocurrió en la comunidad El Guatuso, en San Carlos, poblado ubicado cerca de la frontera con Nicaragua, pese a que Reyes —también nicaragüense— tenía prohibición judicial de acercarse a Ortega Téllez porque constantemente la agredía. Fue otro crimen producto de violencia intrafamiliar.

LA HALLAN DESCUARTIZADA

5 de noviembre: los restos de Teresa Marbel Pineda, la nicaragüense desaparecida desde el pasado 29 de octubre, aparecieron en una tumba improvisada en el cementerio de Pacayas de Alvarado, en Cartago.

El hueco, de 50 centímetros de profundidad, está muy cerca de una fosa de concreto donde iba a ser sepultado el costarricense Ramsey Eduardo Handal Redondo, de 33 años, ex conviviente de Pineda. Días antes, Handal fue encontrado sin vida en una habitación de una casa en la ciudadela López Mateos, en San José. Se presume que él se quitó la vida de un tiro de escopeta luego de haber asesinado a su esposa. El cuerpo de Pineda se hallaba cortado en dos partes, con profundas heridas en el pecho y en el vientre.

CAPATAZ MATÓ A SU COMPAÑERA

28 de noviembre: a vista y paciencia de los residentes de la finca El Rincón, en Cartago, un nicaragüense de apellido Aragón, de 27 años, atacó con un cuchillo, según testigos, a su ex compañera Maritza Romero Obando, de 25 años.

La joven, madre de una niña de 7 años, murió en el corredor de la casa donde buscó refugio. Presentaba heridas de arma blanca en el pecho y en el cuello. La pareja laboraba para una familia cubano-estadounidense de apellido Abel, cuya propiedad está en Paraíso de Cartago. Ella se dedicaba a labores domésticas y él era el capataz de la finca.

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