- Por eso los maremotos son un peligro latente para Nicaragua
- Si hoy ocurre un sismo con una magnitud mayor a los 7.0 grados en la escala Richter se emitiría inmediatamente una alerta de tsunami
Johnny Cajina Guillén
Un terremoto de grandes magnitudes capaz de desatar un maremoto es imposible de predecir, y Nicaragua corre el riesgo permanente de sufrir un fenómeno de esta naturaleza porque es parte del peligroso Cinturón de Fuego del Pacífico, que a decir de los científicos, es el hogar de los terremotos y los volcanes en la tierra.
“Se trata de una zona sísmica muy activa que corre al borde de la placa del Pacífico y que al chocar con otras grandes placas tectónicas origina sismos de grandes magnitudes”, explica Claudio Gutiérrez, director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
“Nicaragua está allí”, advierte. “Somos vecinos de la placa Coco (colindante con la del Pacífico) que empuja a la placa Caribe a un estimado de ocho centímetros por año. Es una zona de fricción que continuamente está generando grandes y pequeños sismos”, explica Gutiérrez.
“Un poco hacia el sur está la llamada Cresta del Coco, frente a Quepos, Costa Rica, seguida por la placa de Nazca frente a Colombia y Panamá que bordea el continente hasta llegar a la Tierra del Fuego, en Chile, donde hay otras placas como la de Sudamérica. Esa zona de contacto, llamada zona de subducción, es la que genera grandes sismos”, añade el científico.
Según Gutiérrez, son precisamente esos grandes movimientos con epicentros situados mar adentro, los que ocasionan un tsunami o maremoto, los cuales suelen ser poderosamente destructivos cuando golpean litorales densamente poblados, como recién aconteció en Indonesia y otras naciones asiáticas.
CAPACES DE EMITIR ALERTA
El director del Ineter asegura que ahora es posible evitar tragedias como las ocurridas el pasado domingo en Asia o el 1 septiembre de 1992, cuando un maremoto azotó el litoral Pacífico de Nicaragua y cobró decenas de vidas. “Ineter está en capacidad de emitir a tiempo una alerta de maremoto”, afirma.
“El terremoto que provocó el maremoto 1992, tuvo una magnitud de 7.2 grados en la escala Richter. Aparentemente fue un sismo muy lento, con un desplazamiento lento, que pasó casi inadvertido para la población. Pero entonces no contábamos con los equipos de medición que existen ahora”, dice Gutiérrez.
“Si hoy ocurre un sismo con una magnitud mayor a los 7.0 grados en la escala Richter se emitiría inmediatamente la alerta de tsunami. Aunque esto (el acontecimiento de un maremoto) no es una regla fija”, dice, pues aclara que el terremoto 7.2 grados de magnitud Richter ocurrido en El Salvador en enero del 2001, tuvo su epicentro en la zona de subducción y no produjo maremoto.
“El maremoto más peligroso depende de donde se origine. El de 1992 se originó en la zona de subducción de las placas Coco y Caribe. Se estima que las olas llegaron a litoral nicaragüense en 45 minutos. Eso (el lapso) hace posible emitir una alerta temprana, luego de procesar los datos y avisar a la Defensa Civil”, explica.
“Dar una alerta es posible gracias a una buena central sísmica, como la que funciona en Nicaragua las 24 horas del día, con un sismólogo de turno permanente y un buen sistema de comunicación con las instancias ligadas a la Defensa Civil”, añade.
SISMOS MODERADOS
El director del Ineter señala que los terremotos ocurridos en tierra firme nicaragüense han sido de una magnitud relativamente moderada, pero sumamente destructivos debido a que ocurren en zonas muy pobladas y a poca profundidad.
Por ejemplo, el terremoto que asoló Managua en diciembre de 1972 fue ocasionado por la activación del fallamiento local. El violento movimiento de la falla de Tiscapa provocó la activación de las fallas de los Bancos, Chico Pelón y la Escuela Americana.
“Fue un terremoto de 5.6 grados Richter que lo convierte en un terremoto de magnitud moderada. Pero fueron tres sismos en el lapso de una hora. Ocurrieron bajo la ciudad de Managua, a poca profundidad y a menos de 10 kilómetros de distancia”, rememora Gutiérrez.
Pero los sismos más fuertes de la historia reciente, es decir de los últimos 30 años, han ocurrido en la zona de subducción. “Al terremoto que provocó el maremoto 1992 se debe añadir sólo el sismo de 6.8 grados del 9 de octubre del 2004, que no causó daño por su larga distancia en el Océano Pacífico y por la profundidad”, afirma.
PELIGRO LATENTE
Según Gutiérrez, las probabilidades de un maremoto en el Pacífico nicaragüense siempre estarán latentes, aunque en teoría el Ineter sí está preparado para emitir una alerta temprana de tsunamis.
La institución cuenta con una de las mejores redes sísmicas de Latinoamérica, la cual incluye una estación mareográfica instalada en Corinto, que transmite datos vía satélite y en tiempo real hasta el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico con sede en Hawai.
CADENA DE VOLCANES ACTIVOS
El Cinturón de Fuego del Pacífico es un arco que se extiende desde Nueva Zelanda y sube a lo largo del borde este de Asia, sigue al norte a lo largo de las islas Aleutianas de Alaska y continúa hacia el sur a través de la costa del continente americano en el Océano Pacífico.
Contiene más del 75 por ciento de los volcanes activos e inactivos del mundo.
Se trata de un enorme anillo de actividad sísmica y volcánica, que se notó y describió antes de la invención de las teorías de las placas tectónicas que surgió en los años 30 del siglo XX.
El Cinturón de Fuego se localiza en los bordes de la placa del Pacífico y otras placas tectónicas mayores, que son como unas balsas gigantescas en la superficie de la Tierra que frecuentemente se deslizan, chocan y son empujadas una sobre otra, ocasionando sismos de diversa intensidad.
A lo largo del anillo, la placa del Pacífico choca y se desliza hacia abajo de otras placas, en un proceso conocido como subducción. (Tomado de Internet)
ORIGEN DE UN MAREMOTO
Claudio Gutiérrez, director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), dice que el maremoto es producto de un gran desplazamiento en el fondo del océano, originado por un terremoto de una magnitud de 7.0 grados en la escala Richter.
“Son terremotos de poca profundidad que cambian el fondo del mar. Esta es la causa más común de un maremoto. Aunque también pueden ser causados por otros fenómenos geológicos como avalanchas submarinas, deslizamientos o colapsos de montañas sumergidas en el mar y grandes explosiones volcánicas dentro del océano”, explica.
Desde el momento que se registra un terremoto en el fondo del océano se debe dar una campanada de alerta, dice.
Las olas producidas por un terremoto y que conforman un tsunami viajan a velocidades de hasta 943 kilómetros por hora en las zonas de 7,000 metros de profundidad y son mucho más lentas en mares menos profundos, afirma Gutiérrez.
ALTO RÉCORD DE SACUDIDAS
Según el Centro Nacional de Información de Terremotos (NEIC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, Centroamérica ha sido sacudida desde 1816 por un total de 19 sismos superiores a los 7.0 grados de magnitud en la escala Richter.