Edgard Rodríguez C.
Más que por un salario, el status profesional está definido por una actitud, por un sentido de responsabilidad ante una tarea.
Y desde una perspectiva etimológica, hacerse profesional es hacerse mejor.
Chinandega tomó en serio el reto de insertarse en el esfuerzo por reinstalar el beisbol profesional en nuestro país y ahora recoge los frutos que le han permitido sus recursos, pero sobre todo sus movidas inteligentes.
Hace unos años, Peter Gammons, el laureado analista de ESPN, señalaba que no había que culpar a los Yanquis de su éxito. Se les debía reconocer, que aparte de tener dinero, se movían en la dirección correcta para fortalecerse.
Las diferencias en las nóminas de los Yanquis, Boston, Dodgers o Angelinos no son abismales, pero el historial matizado por la grandeza sólo corresponde a los Bombarderos.
Chinandega contrató a Davis Hodgson con tiempo. Y éste se encargó de asegurar a los jugadores con tiempo también. Y una vez que tenía el plantel listo, pensó en los reservas y los amarró también con tiempo.
La importancia del tiempo es que de tiempo se compone la vida, pero nos cuesta entenderlo.
¿Que Chinandega tenía el dinero? Hombré, puede ser. Aunque lo que vimos fue a su directiva amarrándose temprano con bancos y otras empresas del comercio local.
Pero supongamos que lo que haya tenido. Pues una vez con la plata, hizo las movidas inteligentes y dentro de lo establecido por las reglas creadas por todos los directivos. Ahora, al que no tiene recursos le quedan dos opciones: o trabaja para conseguirlo o no participa.
Pero hasta ahora, lo que hemos visto es a un Chinandega que ha sacado provecho de las ventajas que tiene.
Cuando a George Steinbrenner, el dueño de los Yanquis, le cuestionan su obsesión por ganar a cualquier costo, invita a los demás a trabajar duro para alcanzar el nivel que tiene con su equipo.
Creo que la misma lección cabe en nuestro medio. Sin duda, la liga actual ha sido una gran experiencia.