- Nicaragua ya cuenta con 57 estaciones para detectar un Tsunami
Johnny Cajina Guillén
La cadena de islas de Indonesia, ubicadas en el Océano Índico, y el continente australiano impidieron el avance de las olas gigantescas hacia el Océano Pacífico, explicó Wilfred Strauch, director del Departamento de Geofísica del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
Aún así, un boletín del Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico, con sede en Hawai, reportó “olas de menor amplitud” en diferentes costas del Continente Americano, por efecto del maremoto provocado el domingo por un sismo de 9.0 grados en la escala Richter al sur de Asia.
Al puerto mexicano de Manzanillo todavía llegaron olas de hasta 2.6 metros de altura, que no constituyeron ningún peligro para la población del litoral, dijo Strauch.
SISMO PODEROSO
El científico aseveró que el movimiento telúrico ocurrido el domingo a las 6:58 de la mañana, hora de Indonesia (6:58 p.m. del sábado en Managua), liberó mil veces más energía que el último gran sismo de 6.6 grados Richter sentido en Nicaragua en octubre pasado.
Asimismo, el mortífero terremoto de las costas asiáticas liberó 100 veces más energía que el temblor causante del maremoto del primero de septiembre de 1992, que lanzó olas de hasta diez metros hacia las costas del Pacífico nicaragüense y provocó la muerte de 170 personas.
Strauch señaló que apenas una hora después del terremoto del domingo, el mismo Centro de Alerta de Tsunamis emitió un boletín informativo descartando la posibilidad de un maremoto para el Pacífico, pero advirtió sobre el peligro para las zonas próximas al epicentro.
Parece que la alarma no llegó hasta las regiones afectadas “porque el Centro de Tsunamis del Pacífico no es responsable de esta zona”, dijo Strauch y tal vez “hubo una subestimación del peligro de parte de las autoridades asiáticas”.
Strauch hace esta suposición basándose en que el maremoto afectó el litoral este de la India, dos horas después del sismo.
HABÍAN PROPUESTO SISTEMAS DE ALERTA
“Ninguno de los países afectados en Asia posee un sistema de alerta de tsunamis”, dijo Claudio Gutiérrez, director del Ineter, quien representa a Nicaragua ante el Grupo de Coordinación del Sistema de Alerta de Tsunamis del Pacífico (ITSU, por sus siglas en inglés).
Gutiérrez agregó que precisamente en la última reunión, realizada en septiembre del año pasado en Nueva Zelanda, el delegado de Indonesia, una de las naciones más golpeadas el domingo, presentó una propuesta para crear un sistema de alerta para el Océano Índico y el sudeste asiático, región que carece de este tipo de planes.
Similar recomendación fue planteada un mes antes en Yakarta, la capital de Indonesia, cuando se realizó un taller en ocasión del 120 aniversario del maremoto y la erupción del volcán Krakatoa, agregó.
NICARAGUA MEJOR PREPARADA
Según las autoridades del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) este país está mejor preparado ahora para enfrentar un maremoto, ya que en 1992 fue víctima de un fenómeno de éstos.
El país cuenta con una de las mejores redes sísmicas de América Latina, con un total de 57 estaciones distribuidas en todo el territorio nacional.
Un sismo superior a los 6.5 grados Richter detectado en el lecho marino emitiría una alerta a la Defensa Civil y activaría las estaciones mareográficas para vigilar el nivel del mar.
Con la ayuda de Japón, el Ineter está elaborando mapas de amenazas de tsunamis para las zonas más pobladas del Pacífico nicaragüense, como Puerto Sandino, Corinto, Poneloya, Masachapa, San Juan del Sur y las áreas adyacentes.
Una batimetría para conocer la profundidad del océano, la morfología de las costas, las posibilidades de terremotos máximos que podrían generar las placas Coco y Caribe, sumado a sofisticados modelos matemáticos, podrán determinar la máxima altura de olas que se pudieran presentar en caso de ocurrir un terremoto en Nicaragua, asegura Gutiérrez.
“Eso permitirá determinar rutas de evacuación y ubicar las zonas altas y seguras. Seremos el primer país de Centroamérica en tener ese tipo de mapas”, concluyó.
RELATO DE PÁNICO
Toni Martín, un psicólogo y cooperante español de una organización no gubernamental de ayuda humanitaria con proyectos en Nicaragua, relata cómo sobrevivieron él y su esposa María Antonia en una montaña densa, donde permanecieron 14 horas bajo el asedio de serpientes venenosas, antes de que los rescataran.