Edgardo Jiménez López
A esta consulta popular le tienen horror los caudillos y los diputados del pacto, especialmente Enrique Quiñónez y Bayardo Arce que son diputados vitalicios. Ellos están dispuestos a dar su vida por el doctor Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.
Lógicamente estos nefastos personajes saben que el referendo los borraría del mapa y del Presupuesto, y sobre todo, se les acabarían los 400 mil devaluados que reciben anualmente sin que nadie sepa para qué.
También tendrían que irse los otros “honorables” de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo Supremo Electoral y los cinco contralores que están ahí con cargos políticos y por convenio de los dos “cánceres” de Nicaragua, que ni siquiera saben a dónde van parar los 400 mil córdobas que se llevan los diputados de los escuálidos bolsillos del sufrido ciudadano, junto con el Fiscal General de la República que nunca ha acusado a nadie en este país, de ninguna cosa.
Ellos sólo reciben su sueldo y sobresueldos y prebendas. Para ellos nunca ha habido un robo, sólo del que dicen está cometiendo el Presidente con los delitos electorales.
Las preguntas que se deben hacer en el referendo, con opción a decir sí o no, son las siguientes: ¿Quieren que el Presidente termine su período? ¿quieren que los actuales diputados continúen? ¿quieren que desaparezca la actual Corte de Suprema de Justicia? ¿quieren que los contralores y el Fiscal General de la República continúen en sus puestos?
Esas cuatro preguntitas van a determinar cómo estamos y en que país vivimos. Estoy seguro que sabremos escoger las respuestas, y otro gallo nos va a cantar, porque el amorriñado va de viaje.