Padre Bayardo Marenco Solís
El 6 de diciembre mi mamá Bertha Solís fue dada de alta en Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Roberto Calderón, donde había sido ingresada en estado de coma el 27 de noviembre.
Nosotros -su familia- agradecemos a Dios por habernos manifestado su amor, y a la Virgen María, auxilio de los cristianos por su maternal intercesión. También damos las gracias a los médicos y enfermeras de la UCI de dicho hospital, porque estamos convencidos de que Nuestro Señor Jesucristo quiso realizar el milagro de la vida en nuestra madre, no sólo por la fe por medio de la oración y los sacramentos, sino también con la colaboración profesional del personal médico.
Les agradecemos porque no obstante las muchas complicaciones que ella presentaba, valientemente aceptaron el reto de luchar dando lo mejor de sí mismos; a pesar de la precariedad de medicinas y de algunos equipos quirúrgicos del hospital no cedieron a la derrota ni al desánimo, contribuyeron a salvar su vida.
Gracias por su delicadeza con nosotros sus hijos, y la atención personalizada que nos dieron informándonos constantemente de cómo mamá evolucionaba, mostrándonos también de esta forma el sentido de responsabilidad de quienes laboran en la sala UCI de este hospital.
¡Que Dios bendiga su entrega generosa y recompense su vida profesional!