- “Ahorita estamos dentro del programa (con el FMI) debido al buen cumplimiento de metas, pero … el ajuste presupuestario debe hacerse en enero”, dijo Montiel
Gustavo Ortega Campos
La coyuntura política y las discrepancias en el seno del Gabinete económico han puesto en riesgo la continuidad del programa negociado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), indicaron dos altos funcionarios del Ejecutivo.
La aprobación del Presupuesto General de la República 2005 con mayores niveles de ingresos y gastos, por encima de los parámetros negociados con el FMI, para Mario Arana, ministro de Fomento, Industria y Comercio, representa una amenaza para la continuidad del programa negociado con el organismo internacional, cuyos principales beneficios son el acceso a recursos financieros frescos y mantener la credibilidad ante la comunidad internacional.
Adicional a eso, la falta de acceso inmediato a información vital para la elaboración del Presupuesto, como es el Sistema Nacional de Inversiones Públicas (SNIP) en manos de la Presidencia de la República, forma parte de los temas para los que el FMI exige una pronta solución.
“El FMI ya lo tiene establecido como una condicionalidad, que el SNIP pase a Hacienda… Creo que podría existir en el Ejecutivo una mayor comunicación entre los miembros de Gabinete, pero cuando surgen temas así la tentación es aislarlos y esperar que una de las partes se olvide del tema”, señaló el ministro de Hacienda, Eduardo Montiel, quien presentó su renuncia a Bolaños hace una semana.
Entre las funciones de Montiel estaba la de coordinar el Gabinete económico en reuniones semanales de las que, según aseguró, se ausentaban algunos miembros. “Hay falta de coordinación, unidad, dentro del mismo Ejecutivo”, señaló.
Agregó que esta falta de coordinación se complica cuando toca negociar con los organismos financieros internacionales, como el FMI.
“Uno de los detonantes de mi salida es que se estaban buscando canales alternos para negociar con el FMI, después que ya había acuerdos y se había presentado el Presupuesto a la Asamblea, eso sí lo considero un puenteo serio a las relaciones claras… Me di cuenta cuando esto ya había sucedido”.
Montiel consideró que saltarse esa línea de autoridad “podría traer consecuencias muy serias” y estimó que el futuro del programa depende de las decisiones de las próximas semanas, “ahorita estamos dentro del programa (con el FMI) debido al buen cumplimiento de metas, pero el primer tema es el ajuste presupuestario que debe hacerse en enero”, recomendó.
También mencionó como retos inmediatos, la reforma al sistema de pensiones y la revisión de la deuda interna.
PELIGRAN US$400 MILLONES
Mientras tanto, Arana explicó que salir del programa con el FMI significa la suspensión de los recursos financieros ya programados para Nicaragua, estimados, para el próximo año, en unos 400 millones de dólares, según previsiones oficiales.
“Se presupuestaron más gastos de lo que nosotros negociamos con el FMI, se están haciendo los números para ver si aún estamos en el programa o no estamos en el programa, estimo yo que el próximo ministro de Hacienda va a tener que ir a ver cómo negocia con el Fondo (Monetario) o con los diputados”, indicó.
Arana era hasta ayer el principal candidato para sustituir en el cargo de ministro a Montiel, sin embargo no se muestra atraído con la oferta, “yo estoy comprometido con este Ministerio (el Mific), tenemos mucho trabajo qué hacer, veremos cómo decide el Presidente organizar su equipo… Vamos a ver qué decisiones toma él”, y confió no estar muy a gusto con el puesto en Hacienda, “para ser franco, no me atrae”, agregó.
Arana señaló que la propuesta de Presupuesto enviada por el Ejecutivo a los diputados fue consensuada entre Montiel y el Presidente de la República, Enrique Bolaños, “y entiendo que en base a eso se logró un acuerdo con el FMI”, mencionó.
EL CONSENSO
Sin embargo Montiel confirmó que renuncia por la falta de respaldo por parte de sus colegas de Gabinete, pero además por serias discrepancias en el manejo de la política económica.
Entre los principales malestares de Montiel está la toma de decisiones económicas por preponderancia política, lo que amenaza, a su juicio, la disciplina fiscal que debe cumplir a cabalidad el país. “Hay un grado de apertura que se puede tener, hay un límite, porque si se comienza a perder la disciplina fiscal, no sólo mandamos señales equivocadas a los inversionistas y los donantes, hay que tener cuidado con el asunto de la flexibilidad”, indicó.
Al respecto Arana dijo que no ha hablado con Montiel sobre las causas que motivaron su renuncia, pero comentó que “esas discusiones se dan permanentemente y son sanas que se den, los presidentes son al final de cuentas los que tienen que tomar las decisiones sobre estos temas”.
Dijo que las políticas económicas hay que venderlas en base a los beneficios y los impactos que tengan, algo que asegura le tocó al momento de negociar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Sin embargo, dejó entrever que las divergencias en el Gabinete económico son recurrentes y que las decisiones siempre dependen de la última palabra de Bolaños.
“En esos debates uno debe saber que unas veces gana y otras veces pierde, el Presidente es el que toma la decisión y nosotros estamos para servirle al Presidente, y el que no entiende ese juego no entiende el mundo que vivimos; afortunadamente en el tema del Cafta me respaldó a mí, pero los argumentos del otro lado eran muy fuertes”.
No quiso comentar “las batallas” que ha perdido, pues significaba implicar a otros personajes, “ahorita en el proceso de cabildeo del Cafta no funcionó lo que yo creía que podía funcionar”, se limitó a decir.
Arana indicó que llamará a Montiel para ofrecerle sus respetos.
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