- El Presidente estadounidense vuelve a referirse al sistema de permisos temporales de trabajo
- Una iniciativa así enfrenta la oposición de muchos republicanos
César Muñoz AcebesEFE
WASHINGTON.- El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo el lunes que es necesario legalizar a los inmigrantes que desempeñan trabajos que los estadounidenses no quieren hacer, y promovió su plan de trabajadores temporales, al que se oponen muchos republicanos.
El sistema migratorio actual “no funciona y como resultado el país es menos seguro”, afirmó Bush en una conferencia de prensa en la que delineó sus objetivos para el próximo mandato.
“Tenemos que legalizar el proceso”, añadió el Presidente, quien dijo que la reforma migratoria es un tema que le parece fundamental.
Se calcula que entre ocho y diez millones de inmigrantes indocumentados viven actualmente en Estados Unidos. Muchos de ellos entraron de forma ilegal en travesías muy peligrosas a través de los desiertos que separan al país de México.
“Quiero que las patrullas de fronteras se concentren en atrapar a los criminales, los ladrones, los traficantes de drogas y los terroristas, y no a las personas buenas que sólo vienen aquí a trabajar”, declaró Bush, quien insistió en la necesidad de encontrar una “vía legal para restar presión en la frontera”.
“Tenemos que tener un sistema que reconozca que la gente viene aquí a realizar trabajos que los estadounidenses no quieren desempeñar, y tiene que haber una forma legal para que puedan hacerlo”, recalcó.
Bush resucitó en enero de este año su plan de 2000, de establecer un sistema para vincular a empleadores de EE.UU. con trabajadores temporales, que tendrían que volver a su país de origen al término del contrato.
La iniciativa está atascada en el Congreso desde entonces, pero Bush la citó ayer como una de sus prioridades para su segundo mandato y la defendió con pasión.
La mayor oposición viene de su propio partido, como se manifestó en los retrasos en la aprobación de la reciente ley de reforma de los servicios de inteligencia.
Algunos republicanos, liderados por el presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, James Sensenbrenner, insistieron en que se incluyeran cláusulas para combatir la inmigración ilegal.
Promovían el fortalecimiento de la seguridad fronteriza, la agilización de las deportaciones y la prohibición de emitir permisos de conducir a inmigrantes indocumentados.
Al final, la mayoría republicana logró acallar sus quejas, interesada en aprobar una reforma en la que la inmigración era un tema muy secundario.
“Dada la lucha motivada por las propuestas más modestas en la ley de inteligencia, una liberalización impresionante de la inmigración como la que el Presidente propone tendrá una recepción fría” en el Congreso, dijo a EFE, John Keeley, un portavoz del Centro de Estudios Migratorios, que aboga por controles más estrictos de la inmigración a EE.UU.
Keeley afirmó que las probabilidades de que la legislatura apruebe el plan “son menores que cero”, pues, a su juicio, los trabajadores temporales que entrarían en EE.UU. en el marco de este proyecto nunca volverían a sus países de origen.
Cuando asumió la Presidencia en 2001, uno de los proyectos principales de Bush era la reforma migratoria mediante el sistema de trabajadores temporales, que pretende garantizar la fuerza laboral de la que depende la agricultura y otros sectores económicos de EE.UU., al tiempo que saca a millones de personas de la ilegalidad.
No obstante, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, ese proyecto pasó a un segundo plano y la Casa Blanca se concentró en las guerras en Afganistán e Irak, y en fortalecer la seguridad interna.
DEFIENDE A RUMSFELD
El mandatario pronunció una encendida apología de su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, al que elogió como funcionario y como persona, pese a los numerosos llamamientos para su cese.
En su última rueda de prensa del año, Bush aseguró ayer que el responsable del Pentágono «es una persona buena y decente. Es un tipo sensible».
«A veces su comportamiento es brusco, pero debajo de esa brusquedad hay una buena persona que se preocupa mucho de los militares y del dolor que causa la guerra», dijo Bush.
Rumsfeld «ha hecho un buen trabajo y estoy muy contento de seguir trabajando con él», sostuvo el Presidente, en un momento en el que se multiplican las críticas contra el secretario de Defensa.
NO ES CIUDADANÍA
Bush aclaró que no propone un sistema “de ciudadanía automática”, pero enfatizó que es necesario crear un proceso “compasivo” para tratar a los inmigrantes, que “lo único que quieren es poner comida en la mesa”. “Los valores de familia no terminan en el río Grande (fronterizo con México)”, señaló el Presidente y recordó que tiene amplia experiencia en el tema por haber sido gobernador de Texas.