Simón Moraga Calero
La mayoría de los conflictos que ocurren en la sociedad tiene que ver con los efectos del licor. Los escándalos y alteraciones al orden público son protagonizados por borrachos. Lo ideal sería que la Policía elimine todos los expendios para evitar consecuencias negativas dentro de las comunidades, pero eso no es posible porque la venta del mismo es legal.
Para regular la actividad de estos negocios debe incorporarse una serie de normas en el anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que se empezaría a elaborar este año en la Asamblea Nacional. Es sumamente alarmante cómo ha aumentado grandemente el índice de ciudadanos que consumen a diario alcohol y drogas en Nicaragua, lo que muy bien se puede observar a cualquier hora del día o de la noche por las diferentes calles del país, en donde un sinnúmero de personas de diferentes sexos consumen todo tipo de bebidas alcohólicas y drogas en la vía pública, sin importarles de ninguna forma el mal ejemplo que dan los mismos a la sociedad como a sus mismas familias.
El expendio de bebidas alcohólicas es considerado uno de los negocios más rentables dentro del comercio nacional, pero al mismo tiempo es uno de los que más problemas sociales generan dentro de la población. Esto es debido a que el alcohol cambia la conducta del que lo consume, también es un factor que incide mucho en la comisión de delitos.
Existen expendios de licor que no respetan el horario establecidos para la venta de estos productos. También hay dueños que siguen vendiendo con permisos vencidos, situación que los ubica en la ilegalidad y los deja expuesto a una demanda. Por esas razones se debe plantear la posibilidad de acusar judicialmente a los dueños de estos negocios por el delito de desacato.
La Concepción, Masaya