- El Movimiento por Nicaragua iniciará la recolección de firmas para pedir a la Asamblea Nacional que someta las reformas constitucionales a una consulta ciudadana
- Doctor Carlos Tünnermann asegura que, de acuerdo a la ley, los diputados no podrían negar el referendo si se recogen 50 mil firmas
Luis Felipe Palacios
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Pedirán referendo
| El Movimiento por Nicaragua iniciará la recolección de firmas para pedir a la Asamblea Nacional que someta las reformas constitucionales a una consulta ciudadana |
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| Doctor Carlos Tünnermann asegura que, de acuerdo a la ley, los diputados no podrían negar el referendo si se recogen 50 mil firmas |
Luis Felipe Palacios
El Movimiento por Nicaragua, organización que pertenece al grupo de ciudadanos autoconvocados Encuentro por Nicaragua, impulsará la celebración de un referendo en el país una vez sea aprobada en segunda legislatura las reformas parciales a la Constitución, anunció ayer Carlos Tünnermann, dirigente de ese movimiento cívico.
Tünnermann, ex presidente de Ética y Transparencia, informó que el movimiento recogerá al menos 50 mil firmas para introducirlas a la Asamblea Nacional, como iniciativa de la ciudadanía ante la propuesta de realizar un referendo.
Dijo que la idea del referendo es que sea el pueblo el que ratifique o no las reformas constitucionales aprobadas ya en primera legislatura por el Parlamento —controlado por liberales y sandinistas—, las cuales vendrían a restringir las facultades del Ejecutivo.
INSTAN A PRESIÓN POPULAR
Tünnermann explicó que convocarán al referendo después de que hayan sido aprobadas las reformas en segunda legislatura, porque la Ley Electoral establece que el referendo sólo existe para ratificar leyes ordinarias o constitucionales.
“Si el pueblo en el referendo dijera que no está de acuerdo, entonces la Asamblea Nacional tendría que derogar esas reformas”, anotó.
Confió que en caso de lograr recoger las 50 mil firmas, “la Asamblea no podría negarse a convocar el referendo, sino que debe proceder, conforme a la Ley, a dictar el decreto legislativo de convocatoria, en respuesta a esta iniciativa ciudadana”.
“En cuanto más ciudadanos firmen, más posibilidades que ese decreto se haga realidad y no haya manera alguna de que la Asamblea desconozca esa manifestación de la voluntad popular”, añadió.
Dijo que una vez convocado por el Parlamento, el Consejo Supremo Electoral —también controlado por liberales y sandinistas—, estará a cargo de organizar el referendo, siguiendo las pautas de la Ley Electoral.
PIDEN PARTICIPAR EN DIÁLOGO
Asimismo, el Movimiento por Nicaragua envió una carta al presidente Enrique Bolaños solicitando que en el diálogo nacional participen también representantes de la sociedad, “porque lo que está en juego nos interesa a todos y no creemos que sea solamente esto de interés de la clase política”.
“Aquí está de por medio algo muy trascendental, porque si uno lee la exposición de motivos de la reforma constitucional, se está diciendo algo sumamente grave, porque los diputados expresamente dicen que pretenden que la Asamblea quede como único órgano legitimado como representante de la nación. Ahí ya van mal, porque no puede ser que la Asamblea sea el único órgano legitimado como representante de la nación, cuando hay un artículo en la Constitución, el 150, que expresamente dice que entre las atribuciones del Presidente de la República está representar a la nación”, observó.
“Este predominio jurídico y político en el Parlamento se traduce en una función de control sobre el Gobierno, en el futuro el Ejecutivo estará controlado por la Asamblea. ¿Y quiénes controlan la Asamblea? Los nicaragüenses sabemos quiénes controlan la Asamblea”, avisó Tünnermann.
LA DICTADURA ORTEGA-ALEMÁN
Dijo que de permitirse un control del Legislativo sobre el Ejecutivo se profundizaría la partidarización en todos los poderes del Estado y otras instituciones, a manos de los “caudillos” Arnoldo Alemán (liberal) y Daniel Ortega (sandinista).
Auguró que la repartición de cargos a través de la Asamblea Nacional será parecida a la elección del Procurador y Subprocurador de Derechos Humanos, que recayó en el sandinista Omar Cabezas y el liberal Adolfo Jarquín Ortel. En ese caso en particular, ni Cabezas ni Jarquín han tenido previamente experiencia seria en el tema de los derechos humanos.
“Esto es un ejemplo de lo que va a suceder. En todas las elecciones que hagan en el futuro para los cargos que se están dejando ahora en manos de la Asamblea Nacional va a suceder algo semejante a lo que sucedió con la elección de los procuradores”, estimó.
UN ACUERDO DE «CABALLEROS»
Carlos Tünnermann explicó que la propuesta del Ejecutivo de convocar a un referendo para que sean los nicaragüenses los encargados de decidir si el Presidente de la República, diputados, magistrados y contralores se quedan en sus cargos o no, no está establecida en la Constitución.
“Jurídicamente en Nicaragua no tenemos el referendo revocatorio, y esto (propuesta presidencial) sería un referendo revocatorio. El referendo que está contemplado en nuestra Ley Electoral es el referendo ratificatorio”, dijo Tünnermann.
Por tanto, indicó que la idea del Ejecutivo “sólo podría provenir de un consenso que se adopte en el diálogo nacional”.
“Si en el diálogo los partidos políticos, que tienen en sus manos la posibilidad de hacerlo, llegan a un acuerdo (de ese tipo) sería una especie de acuerdo de caballeros y cuidado que después, si les resulta perjudicial a algunos, digan que no aceptan (los resultados) porque de acuerdo con la Ley no hay referendo revocatorio”, advirtió.
Instó que en caso que se dé ese tipo de “consulta”, sea avalado por testigos como el cardenal Miguel Obando, incluso observadores internacionales.
SANDINISTAS TRAS PODER ABSOLUTO
“Aquí nos estamos encaminando hacia una dictadura bicéfala, pero de la cual una de las cabezas tiene más poder que la otra, porque ha ido hábilmente tomando más posiciones dentro de los poderes, principalmente el Judicial, donde se las ha arreglado para tener mayoría en la Corte Suprema, a pesar que tiene minoría en la Asamblea Nacional, y aparentemente pareciera que ya también en el Consejo Supremo Electoral, y ahora quiere controlar el Poder Ejecutivo”, advirtió Carlos Tünnermann, del Movimiento por Nicaragua.