- Revelan que hay cárcel secreta de la CIA en Guantánamo
EFE
WASHINGTON.- Las críticas al secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, han crecido tanto que ahora hasta varios senadores republicanos consideran que el actual jefe del Pentágono no es la persona ideal para dirigir la guerra.
A la presión que se sometía a Rumsfeld se sumó ayer una información del periódico ‘The Washington Post’ que puede colocar al secretario de Defensa en una situación incómoda.
El ‘Post’ reveló la existencia de una prisión secreta dentro de la base naval de Guantánamo (Cuba), en la que la Agencia Central de Inteligencia encarceló a “valiosos” supuestos miembros de Al Qaeda.
La prisión se encuentra en edificios utilizados por la CIA y está rodeada por una valla alta cubierta de una espesa malla de plástico verde y focos en el suelo, según el diario, que cita fuentes militares y de los servicios secretos.
El conjunto de edificios de una sola planta, construido durante el pasado año y que consiste en más de una docena de barracas divididas en dos partes, está en la zona llamada Camp Echo, donde el Departamento de Defensa mantiene también encarcelados a sospechosos destacados y a los que están a la espera de juicios militares.
No está claro si ese centro de detención secreto sigue operativo, señala el diario. Tanto la CIA como el Departamento de Defensa, bajo cuya custodia se encuentran la mayoría de los presos de Guantánamo, han declinado hacer comentarios al respecto.
Se calcula que en la base naval están recluidas más de 500 personas, entre sospechosos de terrorismo y afectos al régimen talibán.
Se sospecha que la CIA mantiene en lugares que no se han revelado, a casi cuarenta dirigentes de la red terrorista Al Qaeda, entre ellos Jalid Sheij Mohamed y Ramzi Binalshib, “cerebros” de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y Nuryamán Riduán Isamudín “Hambali”, cabecilla de la red en el sureste asiático.
La existencia de una cárcel secreta dentro de Guantánamo, bajo jurisdicción del Departamento de Defensa, no beneficia a Rumsfeld, que ya arrastra escándalos como el tratamiento vejatorio a presos iraquíes en Abu Ghraib.
La Casa Blanca ha reiterado en los últimos días su apoyo al secretario de Defensa, quien hasta ahora ha logrado sobrevivir a todos los escándalos que han sacudido su mandato, para convertirse en uno de los pocos miembros del Gobierno que continuarán en la segunda presidencia de George W. Bush.