- Sospechosos de terrorismo no pueden estar sin juicio indefinidamente
Ana María EcheverríaLONDRES/AFP
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Declaran ilegal “Guantánamo” de Gran Bretaña
| Sospechosos de terrorismo no pueden estar sin juicio indefinidamente |
Ana María Echeverría
LONDRES/AFP
La Cámara de los Lores, la máxima instancia judicial de Gran Bretaña, decretó el jueves que ciudadanos extranjeros no pueden ser detenidos indefinidamente sin juicio, un fallo que supone un revés para Tony Blair, ya sacudido por la renuncia, el miércoles, del Ministro del Interior.
La legislación que permite la detención de forma indefinida y sin juicio de extranjeros sospechosos de terrorismo “es incompatible con la Convención Europea de Derechos Humanos”, decretó la Cámara de los Lores.
Ese dictamen, emitido por nueve jueces de la Cámara de los Lores, representa una victoria para nueve extranjeros que han permanecido tres años en cárceles británicas, bajo sospecha de delitos de terrorismo y sin un proceso judicial, así como para las organizaciones de defensa de los derechos civiles.
La mayor parte de los detenidos están recluidos en la prisión de alta seguridad de Belmarsh (sudeste de Londres).
Esta cárcel es llamada “la Guantánamo británica” por las asociaciones de defensa de derechos humanos, en referencia a la base de Estados Unidos en Cuba, donde supuestos terroristas de la red Al Qaeda están detenidos, sin juicio ni garantías legales.
Esa ley contraviene la Convención Europea porque “permite la detención de sospechosos internacionales de terrorismo de una manera que discrimina en materia de nacionalidad o de estatus migratorio”, explicó el magistrado George Bingham.
SE FUE MINISTRO, AUTOR DE POLÍTICA
El artífice de esa polémica legislación, llamada Ley Antiterrorista, de Crimen y de Seguridad, fue David Blunkett, el Ministro del Interior que renunció a su cargo gubernamental la noche del miércoles, tras acusaciones de que aceleró un visado para la niñera de su ex amante.
Otro de los jueces, Lord Nicholls de Birkenhead, dijo: “La cárcel de forma indefinida, sin que se presenten cargos o sin juicio, constituye un anatema en cualquier país que se atiene al imperio de la ley”.
El veredicto de los Lores constituye un claro rechazo a la política antiterrorista y de seguridad del gobierno de Tony Blair, que se perfilaba como una de las principales cartas de los laboristas en las próximas elecciones generales, previstas para mayo del 2005.