El pacto

Jorge Cuadra Todavía resuenan en el recinto de la Asamblea Nacional las palabras del diputado Bayardo Arce diciendo que ellos (la bancada sandinista) jamás aceptarían al diputado Jarquín Ortel como candidato a Viceprocurador de Derechos Humanos, porque no reúne las cualidades necesarias para serlo y que van a apoyar hasta el fin la candidatura de […]

Jorge Cuadra

Todavía resuenan en el recinto de la Asamblea Nacional las palabras del diputado Bayardo Arce diciendo que ellos (la bancada sandinista) jamás aceptarían al diputado Jarquín Ortel como candidato a Viceprocurador de Derechos Humanos, porque no reúne las cualidades necesarias para serlo y que van a apoyar hasta el fin la candidatura de Carlos Emilio López.

¿Pero qué pasó en realidad? Que ni apoyaron a Carlos E. López y apoyaron a Jarquín Ortel. ¿Es eso seriedad, responsabilidad y transparencia? Ésas sólo son mentiras y componendas; cinismo en máximo grado y desprecio para el pueblo, puesto que impusieron a un candidato hijo del pacto, sacado de la manga de la camisa del jefe.

Lo único que ustedes son capaces de hacer es traicionar al pueblo y asesinar a la democracia y ésas son dos cosas que Nicaragua no les va a permitir.

Por eso es que el Presidente de la República dijo que va a defender al pueblo a las buenas o a las malas y usted, diputado Edwin Castro, no se debería rasgar las vestiduras, en una mala actuación de Poncio Pilatos, ante esa manifestación del señor Presidente de la República, puesto que ustedes lo que están haciendo con las reformas a la Constitución es imponer sus caprichos en beneficio de sus caudillos y detrimento de la nación.

Cuando un órgano del cuerpo no está funcionando correctamente, hay que extirparlo, ya sea con tratamiento médico, o con golpe de bisturí. Así se curan también los males de la República, por la vía de las leyes o por la vía de la fuerza.

No duden señores diputados que el Poder Ejecutivo va a agotar todos los medios a las buenas y que si éstos no resultan, hará uso de los medios a las malas, pero no va a permitir que crezca la dictadura que ustedes están sembrando.

La traición a Carlos Emilio López sólo es el comienzo. Las próximas víctimas son los ministros que no sean del agrado de los caudillos y al fin será el propio Presidente de la República el que caerá degollado por la ambición de los dos dictadores de turno. Eso no hay que permitirlo, hay que detenerlo, a las buenas o las malas.

Cartas al Director

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